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Solidaridad en Marcha


Gabriel Pilonieta-Blanco

Father Silverio Chun Vicente, pastor of San Jose, El Rodeo, San Marcos and Sister Bernarda de Jesús Rojas Rodriguez




El padre Silverio Chun Vicente, y la hermana Bernarda llevaron a cabo una gira a la diócesis de Wilmington buscando reforzar los vínculos solidarios entre San Marcos, Guatemala y Wilmington, Delaware.

El padre Silverio Chun Vicente, Párroco de San Jose, El Rodeo, San Marcos y la hermana Bernarda de Jesús Rojas Rodriguez llevaron a cabo una gira de 8 días a la diócesis de Wilmington buscando reforzar los vínculos solidarios entre San Marcos, Guatemala y Wilmington, Delaware.Tal como hemos informado anteriormente, entre los primeros proyectos llevados a cabo como fruto de este programa de hermandad están los acueductos para diferentes comunidades aisladas que no contaban con el servicio de agua potable.

La hermana Bernarda explica que también se dedican recursos enviados desde USA al programa de catequización; becas para los niños; asistencia en casos de enfermedades incurables; apoyo a la casa del migrante y la construcción de una biblioteca en el colegio bilingüe (español-man) Juan Diego.

Otro logro importante fue la instalación de una despulpadora de café que beneficia a 35 familias que ahora cuentan con la posibilidad de procesar su café. El próximo paso es el mejoramiento de viviendas y de la escuela.

El padre Chun piensa que en el campo socio económico, Guatemala tiene mucha necesidad sobre todo en la costa sur donde los patrones no pagan lo que manda la ley, 55 quetzales (unos 7 dólares al día) sino que pagan un promedio de 35 quetzales al día, lo cual genera más y más pobreza, “por ello la iglesia pelea por el derecho a la propiedad de la tierra, porque ese es el gran problema del campesino” señala el párroco, “esta pobreza extrema tiene sus consecuencias: falta de salud, falta de educación, muchos niños mueren antes de cumplir los 10 años, 4 de cada 10 mueren de enfermedades que tienen cura. Es el caldo de cultivo de un grave conflicto  social que ya tuvo su explosión en los años 60-70 y los motivos que lo causaron aun no se han solucionado”, afirma el padre Chun.  El sacerdote afirma que la brecha entre ricos y pobres continua creciendo, “cada vez hay más pobres y siguen siendo pocas personas que controlan la riqueza y, lamentablemente, los que gobiernan lo hacen para ese pequeño grupo.”

Al preguntar sobre la manera en que este programa de solidaridad Wilmington  -  San Marcos puede ayudar a paliar un tanto esta situación de explotación, los visitantes dijeron “no basta con la ayuda económica, es fundamental la concientización y el sentido de la solidaridad, hay que compartir la historia y la experiencia de fe para de que, alguna manera, estemos consientes de que la solución de los problemas no es a través de la violencia.”

A lo que la hermana Bernarda agrega, “buscamos incidir en los gobernantes, como por ejemplo, en cuanto a las leyes de inmigración para generar una conciencia crítica y de análisis.” No se puede olvidar que los que han venido a trabajar, al regresar a su país ya no se adaptan y buscan volver de nuevo en las mismas condiciones de indocumentación. Algunos pocos ahorraron e iniciaron un nuevo negocio del que logran mantenerse; otros que no lo hicieron tienen cerradas las puertas y de allí surge el problema del alcoholismo y, ni de qué hablar, la desintegración familiar. “Son varios los casos de personas que han logrado llegar a los Estados Unidos y son deportados sin haber siquiera podido pagar lo que costó el viaje, que por lo general es prestado” dice la hermana.

La situación en Guatemala es complicada, al tiempo que muchas familias logran sobrevivir gracias a las remesas que les envían sus familiares desde los Estados Unidos, también han subido los precios de los terrenos. Recordemos que uno de los principales objetivos de los que están trabajando, es construir una casa en su pueblo y, claro, se ha generado una especulación: la supuesta bonanza producto de los dólares, no es más que una quimera.

“En todo caso, la idea de este hermanamiento es progresar en la idea de que en el amor no hay fronteras, las diferencias culturas no deben separarnos sino unirnos más”, concluyen los guatemaltecos.




Solidarity in motion

Father Silverio Chun Vicente and Sister Bernarda de Jesús Rojas Rodriguez paid an 8 day visit at the diocese of Wilmington to strengthen ties between San Marcos, Guatemala and Wilmington, Delaware.

Father Silverio Chun Vicente, pastor of San Jose, El Rodeo, San Marcos and Sister Bernarda de Jesús Rojas Rodriguez brought about an 8 day visit at the diocese of Wilmington to strengthen ties between San Marcos, Guatemala and Wilmington, Delaware.

Just as we have informed before, among the first projects resulting from this fraternal program are the aqueducts for the different remote communities without drinking water. Sister Bernard explains that resources sent from the US are used in catechism programs, scholarships for kids, health care for incurable diseases, migrant home support, and the building of a library in the Juan Diego (Spanish-Man) bilingual school. Another important milestone was the installment of a coffee processor which benefits 35 families that are now able to make their own coffee. The next step is housing and school improvements.

Father Chun believes that in the socioeconomic field, Guatemala has many necessities, especially in the south coast where employers don’t pay the lawful 55 quetzales  (about 7 dollars a day), but give an average of 35 quetzales, which generates more and more poverty, “this is why the church advocates for the right to own land, this is the main problem for peasants” said the pastor. “This extreme poverty has its consequences: poor health and poor education, many kids die before turning 10 years-old. 4 of every 10 die of curable diseases. These are the bases of a grave social conflict, that exploded in the 60s and 70s and whose causes are yet to be fixed.” The priest declared that the gap between the rich and poor continues to grow, “every day there are more poor people, and it remains a small number who hold the riches and, sadly, those who run the country do so for that small group.”

When asked how this San Marco – Wilmington solidarity program would help to reduce this exploitation, the visitors said that “it is not enough to have economic help, we need awareness and solidarity, we have to share our history and our faith so that, somehow, we will realize that violence is not the answer.” Sister Bernarda added, “We seek to influence leaders, like for instance when it comes to the immigration reforms, to create a criticizing and analytical conscience.” It can’t be overlooked that when those who have come to work return to their homeland, they have a hard time adapting and seek to come back in the same undocumented way. A few saved and started their own business; others didn’t and now have closed doors which lead to alcoholism and, not to mention, family disintegration. “There are many cases of those who come to the US and are deported without getting the chance to even pay back what the trip cost them” says the sister.

The Guatemalan situation is complicated; just like some families are able to survive thanks to remittances from family members in the US, at the same time land prices have gone up. Let’s remember that one of the main goals of those working is to build a house in their town, and, of course, a new speculation has begun: the supposed dollar prosperity is nothing more than an illusion.

“Overall, the idea of this fraternity is to advance the ideal of love without borders, differences between cultures shouldn’t separate us but unite us”, finished the Guatemalans.          

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