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Editorial


Gabriel Pilonieta-Blanco




La presencia de Obama en La Habana pareciera el cierre de un capítulo doloroso en la historia de las Américas.

Mientras la paloma de la paz volaba sobre la Habana, un atentado ejecutado en el aeropuerto por los hermanos Brahim y Khalid el-Bakraoui y otro en el metro, enlutaron a Bruselas dejando 31 muertos y 270 heridos.

El Estado Islámico, una vez más demostró su poder al atacar el corazón de la comunidad económica europea y agregó un elemento más de desestabilización a una Europa que está sufriendo una recesión económica tremenda además de un desbordamiento de refugiados que huyen de las acciones de ISIS en Siria e Irak. Un día muy, pero muy triste para Europa, que una vez más se viste de luto.

La presencia de Obama en La Habana, por otra parte, pareciera el cierre de un capítulo doloroso en la historia de las Américas. Creo que Obama fue honesto cuando admitió que los Estados Unidos ha tenido a través de muchos años una conducta de poder hacia Latinoamérica (aunque se refería al caso de Cuba) y que ahora busca más fomentar las buenas relaciones que ejercer un dominio militar o económico sobre los pueblos latinoamericanos.

Y el mismo Presidente respondió a la pregunta “¿Por qué ahora? ¿Por qué ahora? La respuesta es simple: lo que Estados Unidos estaba haciendo no estaba funcionando. Tenemos que tener el valor de reconocer esa verdad. Una política de aislamiento diseñada para la Guerra Fría tenía poco sentido en el siglo XXI. El embargo sólo estaba perjudicando al pueblo cubano en lugar de ayudarlo. Y yo siempre he creído en lo que Martin Luther King, Jr. llamó ‘la feroz urgencia del ahora’: No debemos temer al cambio, debemos abrazarlo”.

Creo que en esta ocasión los redactores de discursos del Presidente Obama hicieron una profunda investigación para encontrar vínculos históricos entre los dos países, agregando además una frase que envuelve muchas ideas: “Conozco la historia, pero me niego a ser atrapado por ella”.

Claro está que otros aspectos delicados no fueron tratados en esta visita como lo es la devolución de Guantánamo a Cuba, la liberación de los presos políticos, la libertad de prensa y de asociación política, pero es sin duda un paso adelante para el diálogo y terminar con la guerra soterrada entre los dos países. Ojalá, como lo dijo Obama, realmente estemos en una nueva era de las relaciones entre Estados Unidos de Norteamérica y el resto de la naciones del continente.

 

La verdad, al menos a mí, esta visita me dio esperanza, mientras cientos de familias están de duelo en Europa por la pérdida de sus seres queridos en un atentado que muestra lo más oscuro y terrible del ser humano.




Editorial

Obama's presence in Havana seems to be the closing of a painful chapter in the history of the Americas

While the dove of peace was flying over Havana, an attack carried out at the airport by the brothers Brahim and Khalid el-Bakraoui and another one on the subway, plunged Brussels into mourning, leaving 31 dead and 270 wounded.

The Islamic State once again demonstrated its power by attacking the heart of the European Economic Community and added an element of destabilization to a Europe that is suffering from a tremendous economic recession as well as an overflow of refugees fleeing the actions of ISIS in Syria and Iraq. A very, very sad day for Europe that once again is grieving.

Obama's presence in Havana, on the other hand, seems to be the closing of a painful chapter in the history of the Americas. I believe Obama was honest when he admitted that the United States has had over many years a power-based behavior regarding Latin America (although he was talking about Cuba) and that now the US seeks to foster good relations rather than to exert military or economic domination over Latin Americans.

And the President himself responded to the question "Why now? Why now? There’s one simple answer. What the United States was doing was not working. We have to have the courage to acknowledge the truth. A policy of isolation designed for the Cold War made little sense in the 21st century. The embargo was only hurting the Cuban people, instead of helping them. And I always believed in what Martin Luther King, Jr. called the fierce urgency of now. We should not fear change, we should embrace it.”

I think this time President Obama’s speechwriters made a thorough investigation to find historical ties between the two countries, adding a phrase that involves many ideas: "I know the history, but I refuse to be trapped by it.”

Of course, other sensitive issues were not addressed in this visit, as is the return of the Guantanamo base to Cuba, the release of political prisoners, freedom of the press and political association, but it is certainly a step forward towards dialogue and the end of the hidden war between the two countries. We hope that, as Obama said, we are really are in a new era of relations between the United States and the rest of the nations of the continent.

 

Truth be told, at least for me, this visit was about hope, while hundreds of families are heartbroken in Europe for the loss of their loved ones in an attack that showed the darkest and most terrible side of human kind.

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