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Editorial


Gabriel Pilonieta-Blanco



Plan de acción y calma, mucha calma.

Una vez más el miedo  anda rondando, el temor de que alguien toque la puerta de la casa y sea un agente de inmigración buscando gente para deportar, o que al estar en una estación de gasolina le pidan a uno documentos y no los tenga y hasta allí llegue la permanencia en este país.

Abundan sobre todo rumores sobre las nuevas deportaciones, que dicho sea de paso, se han mantenido a los mismos niveles de antes de la toma de posesión del nuevo Presidente, y cuando se trata de verificar, por lo general son personas a las que están buscando por cometer algún delito, leve o grave, no hace mucha diferencia.

Las cosas, como comentan algunas personas que trabajan con las familias inmigrantes, no están nada fácil, sobre todo los niños están empezando a sufrir de un estrés inusual, la sensación de que al volver de la escuela ya no va a haber nadie en casa, por ello se rehúsan a ir al colegio y hay que forzar a algunos a asistir a sus clases. Ya los padres saben que no pueden dejar de mandar a sus hijos ya que de todos modos es obligatorio.

Entonces se trata de que la gente que está en la situación de indocumentada ponga en marcha un plan de contingencia, para el caso en que llegue lo que no se puede evitar sino con buena suerte. En estos días varias organizaciones, tales como el Centro Comunitario Latinoamericano en Wilmington, La Esperanza en Georgetown y La Comunidad Hispana, están dando talleres de organización y defensa de los derechos de las familias sin documentos. Es sabio aprovechar estos consejos y aplicarlos a la vida diaria.

Se trata de entender un poco qué es lo que realmente está sucediendo y mantener la cabeza fría.

Es verdad que el Departamento de Seguridad Nacional ha solicitado que se contraten 10.000 nuevos agentes y 5 mil guardias de frontera más. Ya no solo las personas que tienen una cuenta pendiente con la ley, una multa, conduje ebrio o un pleito por violencia doméstica, sino aquellos que están indocumentados hasta por dos años.

La situación de los  jóvenes que se han beneficiado o se pueden beneficiar del DACA sigue siendo la misma: no hay ninguna orden ni, al parecer, ninguna intención de acabar con esta esperanza, a pesar de que un joven haya sido detenido en el estado de Washington bajo el supuesto de que forma parte de un gang.

 

Plan de acción y calma, mucha calma.




Editorial

Have a plan of action and stay calm, very calm.

Once again the fear is hovering, the fear of someone knocking on our house door and being an immigration agent looking for people to deport, or while being at a gas station someone asking us for documents and not having them, and our permanence in this country is gone.

Rumors about the new deportations are especially abundant, which incidentally, have remained at the same levels from before the inauguration of the new President, and when it comes to verifying, they usually refer to people sought for committing some crime, minor or serious, it doesn’t make much difference.

Things, as some people who work with immigrant families say, are not easy, especially children are starting to suffer from unusual stress, the feeling that when returning from school there will no longer be anyone at home, so they refuse to go to school, and some have to be forced to attend their classes. Parents already know that they cannot stop taking their children to school because it is mandatory anyway.

People who are undocumented should put in place a contingency plan, just in case what can only be avoided with good luck, gets to us. These days, organizations such as the Latin American Community Center in Wilmington, La Esperanza in Georgetown and La Comunidad Hispana are organizing workshops to promote the rights of undocumented families. It would be wise to take these tips and apply them to daily life.

It is about understanding what is really going on and keeping your head cool.

It is true that the Department of Homeland Security has requested that 10,000 new agents and 5,000 border guards be hired. No longer only people who have outstanding issues with the law, a fine, a drunk-driving incident or a domestic violence record, but also those who have been undocumented for up to two years.

The situation of the young people who have benefited, or who may benefit from DACA remains the same: there is no order or, apparently, no intention to put an end to this hope, despite the fact that a young person has been detained in the state of Washington under the assumption that he is part of a gang.

 

Have a plan of action and stay calm, very calm.

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