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Editorial


Gabriel Pilonieta-Blanco



El anuncio el pasado 5 de septiembre de que la administración Trump dejará sin efecto DACA, colocará cerca de 700.000 jóvenes en riesgo de ser deportados.

El anuncio el pasado 5 de septiembre de que la administración Trump dejará sin efecto DACA, colocará cerca de 700.000 jóvenes en riesgo de ser deportados. Esto trajo, entre otras consecuencias, que quince estados y el Distrito de Columbia introdujeran una demanda para bloquear el plan del presidente.

Adicionalmente, no debemos olvidar que otros diez estados amenazaron con demandar al gobierno si el programa no es derogado. Ésta es una de las razones por las que esta administración tomó esta medida.  Lo cierto es que hay mucho más involucrado en la discusión, un juego de fuerzas, diríamos.

No estamos muy seguros de que esta demanda prospere o de que el emplazamiento al congreso que hizo el Presidente para darle cuerpo a una salida legal a este problema en un plazo de 6 meses, vaya a llegar a alguna parte, así como las millares de marchas organizadas en todo el país, pero, sin duda, algo hay que hacer.

Tampoco debemos olvidar que cuando Obama firmó la orden ejecutiva que le dio vida a DACA, había sido nombrado Deporter in Chief, por el aumento de las deportaciones que llevó a cabo su administración. No todo es blanco y negro en la historia.

Algo digno de mencionar es el apoyo recibido por 76 Dreamers en la Universidad Estatal de Delaware, desde el otoño de 2016, llegando incluso estos jóvenes valientes a formar parte de un extenso artículo sobre los Dreamers publicado a nivel nacional por la Revista Dominical del New York Times. Se necesita ser muy valiente para aceptar este tipo de exposición.

A partir de la fecha del anuncio también vimos varias negociaciones que parecen indicar que se va a llegar a algún acuerdo sobre el Dream Act que está desde el 2001 en el limbo, solo que al parecer, el presidente está tratando de lograr que la aprobación de esta propuesta de ley traiga también como consecuencia, los fondos para levantar el famoso muro en la frontera con México que él ha estado pregonando.

A nivel local es notable que tanto el Gobernador Carney como el senador Coons, y Carper y la representante Lisa Blunt Rochester han dado a conocer su apoyo irrestricto a los Dreamers; esto es significativo para nuestra posición en Delaware.

Lo importante para los Dreamers es saber que no todo está perdido; por ahora deben renovar la protección y sobre todo aupar la movilización a nivel nacional para las votaciones de noviembre, donde hay mucho que decidir. Es, sin duda, la prueba más dura de la historia desde que estos jóvenes empezaron a soñar.

En todo caso, no es malo estar preparados para el peor escenario, aunque todos sabemos que en la lista de las deportaciones pendientes hay más de 11 millones por delante de los Dreamers. Al calor de la lucha política, nunca se sabe quién paga los platos rotos.




Editorial

The Trump administration announcement on September 5 rescinding DACA will put 700,000 youngsters in risk of deportation.

The Trump administration announcement on September 5 rescinding DACA will put 700,000 youngsters in risk of deportation. Among other consequences, this led to a lawsuit by 15 states and the District of Columbia to block the president’s plan.

Additionally, we must not forget that another 10 states threatened to suit the government if the program was not derogated. This is one of the reasons why this administration took this measure, so the real issue here is that there is much more involved in this discussion. It’s, in a way, a tug of war.

It is uncertain if this measure will prosper or if the 6- month deadline that the president gave to Congress to find a legal way out will pull through, amidst thousands of organized protests throughout the country. There is no doubt, though, that something has to be done.

We must not forget that when president Obama signed the Executive Order to create DACA, he had been named Deporter in Chief, due to the increase of deportations during his administration. In history, there is no black or white.

The support received by 76 Dreamers from Delaware State University in autumn of 2016 is worthy of mention. These youngsters were part of an extensive article about Dreamers published by the New York Times dominical magazine. One must be brave to accept this level of visibility.

After the presidential announcement, we saw several negotiations that seemed to bare light on a possible agreement on the Dream Act, since 2001 on a limb. However, the president is trying to achieve that the approval of the bill brings along the funds to build his famous and pretty much announced wall on the Mexican border.

At a local level, it is to be noted that Governor Carney, Senators Coons and Carper and Representative Lisa Blunt Rochester have given their unrestricted support to the Dreamers; this is meaningful to our position in Delaware.

The most important thing for the Dreamers is to know that not everything is lost. For now, they must renew the protection and mostly they must support nationwide mobilizations for November elections, where there is so much at stake. This is, with no doubt, the harshest test of their lives, since these youngsters started to dream.

In any case, it makes sense to be prepared for the worst scenario, even though we know that ahead of the Dreamers, there are more that 11 million deportations pending. In the heat of the political struggle, you never know who pays for the broken dishes.

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