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Editorial


Gabriel Pilonieta-Blanco



Hoy estamos en capacidad de dar una mano a nuestros hermanos boricuas.

El impacto del huracán María en la isla de Puerto Rico, dejó devastación calificada como zona de desastre y miles de personas incomunicadas. Es el peor desastre natural desde 1929.

En Delaware los puertorriqueños con familiares en la isla, sobre todo en las remotas zonas montañosas, estaban sumamente preocupados por la imposibilidad de comunicarse con sus seres queridos.

No solo se quedó sin electricidad la isla, sino que las torres de comunicación se fueron al piso y la gasolina escasea de tal forma que es casi imposible poner en funcionamiento plantas eléctricas que mitiguen el problema.

Según el diario El País, “El 100% de la red eléctrica está arruinada. Descuidado durante años y con una infraestructura el doble de vieja de lo debido -una media de 44 años por central-, el sistema eléctrico ha sido la víctima más aparatosa de María”.

La solidaridad ha hecho presencia desde muchas partes del mundo, pero el país sigue sumergido en el caos por la escasez de alimentos, medicinas y combustible. Las lluvias no han parado, lo que aumenta el riesgo de derrumbes y más pueblos incomunicados.

Al parecer la situación va  a tomar mucho tiempo en arreglarse, y va a necesitar sobre todo ayuda que usted o yo podemos estar en capacidad de prestar.

Cuando un desastre como este sucede, al parecer no hay experiencia previa que valga, ya que cada vez los problemas son diferentes. Digamos, por ejemplo, cómo recolectar basura si no hay combustible para mover los camiones recolectores, o cómo asistir a las personas mayores que han quedado aisladas sin ningún tipo de asistencia en zonas remotas. Y así cada aspecto hay que resolverlo en la medida que se presente.

Y como siempre han salido a la luz los abusadores que tratan de sacar ventaja de la desgracia de los demás, y tanto en la isla han proliferado los robos, como en los Estados Unidos han querido aprovecharse de la tragedia para hacerse de algún dinero. Lamentable.

Es importante, si usted desea enviar alimentos, medicinas o dinero, que lo haga a través de organizaciones que realmente garanticen el destino final. En Delaware el Centro Comunitario Latinoamericano, Aspira Delaware, las iglesias, la Asociación de Enfermeras Hispanas de Delaware e individuos han unido esfuerzos para acopiar el mayor número de los necesarios productos para ser enviados en un avión chárter.

Hoy estamos en capacidad de dar una mano a nuestros hermanos boricuas. Hagámoslo con alegría y sobre todo con largueza, que Dios y los habitantes de la Isla se lo agradecerán.




Editorial

Today we are able to give a hand to our Boricua brothers and sisters.

The impact of Hurricane Maria on the island of Puerto Rico left such devastation that has been qualified as a disaster zone, with thousands of people unable to communicate with the rest of the world. It is the worst natural disaster since 1929.

In Delaware, Puerto Ricans with relatives on the island, especially in the remote mountainous areas, were extremely concerned about the inability to communicate with their loved ones.

Not only did the island was left without electricity but the communication towers collapsed, and gasoline is so scarce that it is almost impossible to activate generators to mitigate the problem.

According to the newspaper El País, 100% of the country’s electricity grid is ruined. Neglected for years and with an infrastructure twice as old as it should have been - an average of 44 years per power plant - the electrical system has been Mary's most vile victim.

Solidarity has been present from many parts of the world but the country is still plunged into chaos due to the scarcity of food, medicines and fuel. Rain has not stopped which increases the risk of landslides and more towns isolated.

Apparently the situation is going to take a long time to be fixed, and above all, it will need the help that you or I may be able to give.

When a disaster like this happens, no previous experience is worth, because problems are different every time. Say, for instance, how to collect the garbage if there is no fuel to move the trucks, or how to assist the old people who are isolated and with no assistance in remote areas. And so, each situation needs to be resolved as it is presented.

And as always, abusers come to light who try to exploit the misfortune of others, and both on the island thefts have proliferated, as well as in the United States, where there are those who have wanted to take advantage of the tragedy to make some money. Regrettable.

It is important, if you want to send food, medicine or money, to do so through organizations that truly guarantee the final destination. In Delaware, the Latin American Community Center, Aspira Delaware, several churches, the Hispanic Nurses Association of Delaware and individuals have joined forces to collect as many of the required products as possible to be sent in a charter plane.

Today we are able to give a hand to our Boricua brothers and sisters. Let’s do it with joy and especially with largesse, that God and the Island’s people will thank you.

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