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Cesar Vásquez


Gabriel Pilonieta-Blanco




La historia de César Vásquez es amor, sacrificio, esfuerzo y logros.

Cuando hace casi 10 años César fue diagnosticado con cáncer en Phoenix, Arizona, su familia sintió que el mundo se acababa, que era una muerte segura, pero él mismo le planteó a su padre Antonio que quería luchar por su vida, y a la larga lo demostró.

La familia buscó ayuda en México, California y donde fuera posible, sin encontrar la manera de que le hicieran la intervención que César necesitaba, un trasplante de médula, hasta que un día el doctor llamó a la familia y les informó que había encontrado un lugar donde la operación era posible: el hospital Nemours para niños en Wilmington, Delaware.

La sorpresa de la familia fue grande, ya que no sabían siquiera dónde quedaba eso, pero sin dudarlo decidieron que debían viajar César, su mamá Jackeline y su hermano mayor, que sería el donante.

El proceso tuvo éxito, pero la recuperación tomó más tiempo de lo esperado, mientras residían en la casa Ronald McDonald al frente del hospital Nemours, cuya fundación corrió con todos los gastos. El padre que se había quedado en Arizona con los dos hijos menores, decidió viajar a Delaware para estar al lado de su hijo enfermo y el resto de la familia. Le tomó 4 días recorrer el trayecto.

Es digno  hacer notar que desde que llegó la familia, recibió un apoyo solidario tanto del hospital como de un grupo de personas liderado por Margaret Rivera, que les dieron el soporte que necesitaban para salir adelante. Tamy, Mirna Schrieber, Jari Santana Wynn, Laura García-Davenport, Claudia Sevilla, Lourdes Puig, Azlyn Alviero, Elías Rivera y otros, abrieron sus casas y sus corazones para darle un poco de confort a la familia.

César era un niño dulce e inteligente que se preocupaba por los otros niños con quienes compartió durante su estancia en el hospital. Para entretenerlos les hacía dibujos y siempre estaba pendiente de ellos, le preocupaba verlos sufrir. También le encantaba la música y sobre todo el Rap, llegando a componer una que otra melodía.

Durante un tiempo las cosas marcharon bien, hasta que un día el cáncer volvió y el doctor planteó que había que hacer otro trasplante, y como al nacer la última hija de la pareja habían donado el cordón umbilical, pues fue posible que César estuviera en posición ventajosa en la lista de receptores y el procedimiento se llevó a cabo.

Una prueba de su espíritu batallador es que el 13 de mayo, César se graduó de la escuela secundaria en el hospital. A la ceremonia atendió el mismo Superintendente del Distrito Escolar Consolidado de Red Clay, además de su familia y dos personas que hicieron este logro posible: Bárbara García y Carmen Shepard, a quienes la familia agradece en alto grado.

Los Vásquez, que vieron a su hijo al borde la muerte en al menos 8 ocasiones, sienten que de César aprendieron algo muy importante, y es que no hay que rendirse nunca y que el amor de la familia es infinito.

Les sorprendió ver tanta gente en el sepelio, desde doctores, enfermeras, amigos, compañeros, familiares e incluso personas que no conocían que no solo ayudaron a reunir el dinero que hizo falta para llevar a cabo el servicio funerario, sino que confortaron  a la familia en el triste momento. Incluso el patrón del restaurante donde trabaja Antonio tuvo la gentileza de donar el almuerzo para los que asistieron a despedir a César.

La organización Delaware Developmental and Disabilities Services (DDDS) fue también un importante apoyo tanto económico, moral y de asistencia para César por más de dos años. La ayuda fue más allá de raza, idiomas, estatus migratorio o cualquier otra consideración, asegura Antonio con visible emoción.

Por su parte Carlos Dipres, quien trabaja con el DDDS, considera que Antonio se ha comportado como un gran hombre, y es un gran ejemplo que debe darse a conocer, ya que en ningún momento se doblegó o dejó de atender a su hijo.

En suma, César era un buen muchacho, más preocupado por cómo iban a quedar los seres que más quería que de estar a las puertas de la muerte. Puede decirse que la había visto varias veces a la cara y no le daba miedo. Pasaron muchas cosas, demasiadas, por más de 6 años hasta su partida el 1 de junio. No es posible contarlas todas en tan poco espacio.

Margie Rivera lo despidió con estas palabras: "César era un adolescente feliz y despreocupado, nunca se quejaba de su enfermedad, era muy a menudo un bromista, y se consideraba un" amante", como él mismo decía. Él se dio una oportunidad más y al final pidió ser enviado a su casa bajo la estrecha vigilancia del personal y enfermeras de Nemours. Con nuestros corazones entristecidos, comunicamos que César falleció en la comodidad de su casa rodeado de sus queridos padres, su tía Verónica y sus hermanos. Falleció tranquilamente para llegar ante la gracia de nuestro Señor".

La familia siente que el Hospital Nemours, sus doctores y enfermeras hicieron mucho más que lo imposible para salvar la vida de César. “No tengo palabras para agradecer tanta bondad, tanta generosidad y solidaridad que nos brindaron y aun nos continúan dando”, aseguró Antonio en esta conversación con este periódico, “ahora yo quiero ayudar a otros que se encuentren en una situación semejante, eso es lo que me propongo para el futuro”.




César Vásquez

The story of César Vásquez is love, sacrifice, effort and achievement.

When almost 10 years ago César was diagnosed with cancer in Phoenix, Arizona, his family felt the world was over, it was certain death, but he himself told his father Antonio that he wanted to fight for his life, and eventually he got to demonstrate it.

The family sought help from Mexico, California and wherever possible, but couldn’t find a way for César to have the procedure he needed,  a bone marrow transplant, until one day the doctor called the family and told them he had found a place where the operation was possible: the Nemours children's hospital in Wilmington, Delaware.

The surprise of the family was great because they didn’t even know where this hospital was, but without hesitation decided that César, Jackeline his mother and his older brother (who would be the donor) had to travel.

The procedure was successful, but recovery took longer than expected, while residing in the Ronald McDonald House in front of the hospital Nemours, which foundation paid for all of their expenses. The father, who had stayed in Arizona with their other two children, decided to travel to Delaware to be close to his sick son and the rest of the family. The journey took him 4 days.

It is worth noting that since the family arrived, they received solidarity support from both the hospital and a group of people led by Margaret Rivera, who gave them the support they needed to move forward. Tamy, Mirna Schreiber, Jari Santana Wynn, Laura García-Davenport, Claudia Sevilla, Lourdes Puig, Azlyn Alviero, Elías Rivera and others opened their homes and their hearts to give some comfort to the family.

César was a sweet and intelligent child who cared for other children he met during his stay in the hospital. He made them drawings to entertain them and always looked after them; it worried him to see them suffer. He also loved music and especially Rap, having composed a melody here and there.

For a while things went well, until one day the cancer was back and the doctor said they had to do another transplant. When the couple’s last child was born, they donated the umbilical cord. Because of this César was placed in an advantageous position in the list of recipients and the procedure was performed.

Proof of its feisty spirit is that on May 13, César graduated from high school in the hospital. The ceremony was attended by the Superintendent of Red Clay’s Consolidated School District, along with his family and two people who made this achievement possible: Barbara García and Carmen Shepard, to whom the family deeply thanks.

The Vásquez’s, who saw their son at the brink of death, at least 8 times, feel that they learned from César something very important, which is that we must never give up and that family love is infinite.

They were surprised to see so many people at the funeral, from doctors, nurses, friends, colleagues, family and even people who they did not know that, not only helped raise the money it took to carry out the funeral service, but comforted the family in this sad moment. Even the owner of the restaurant where Antonio works was kind enough to donate lunch for those who went to say goodbye to César.

The organization Delaware Developmental and Disabilities Services (DDDS) was also an important economic, moral and assistance support for César for more than two years. The aid went beyond race, language, immigration status or any other consideration, says Antonio with visible emotion.

Carlos Dipres, who works with the DDDS, believes that Antonio has behaved like a great man, and is a great example that should be known, since at no time he gave up or did not care for his child.

In short, César was a good boy more concerned about the people he loved most than to be facing death. It can be said that he had seen its face several times and was not afraid. A lot of things happened, too many, for over 6 years, until his departure on June 1st. It is not possible to tell them all in such little space.

Margie Rivera said good bye to him with these words: “César was a happy go lucky teen-ager, never complaining about his illness and quite often a joker, prankster and he considered himself a “lover” as he use to put it. He gave it one more shot and in the end he asked to be sent home under the careful watch of the Nemours staff and nurses. With sadden hearts we communicate this evening that César passed away in the comfort of their home surrounded by his loving parents, aunt Verónica and his siblings. He passed peacefully into the grace of our Lord.”

The family feels the Nemours Hospital, its doctors and nurses did more than the impossible to save the life of César. "I have no words to thank so much goodness, so much generosity and solidarity we received and still continue receiving," said Antonio in this conversation with this newspaper, "Now I want to help others who are in a similar situation, that's my purpose for the future."

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