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Breves/Briefs

Hacia ‘El otro lado’



La crisis en la frontera –Primera parte


To “The Other Side”

Crisis at the border – part one

Alianza Latina para Reducir Desechos y Proteger Nuestra Salud.


Grupos latinos se unen para reducir residuos de gas natural y dudan del futuro de la Regla BLM


Latino Partnership to Cut Waste, Protect Our Health

Latino groups unite over reducing natural gas waste, concerns for the future of BLM rule

Deportes/Sports

Tragedia y pérdida para el mundo del futbol.



Esta madrugada colisionó el vuelo que se dirigía hacia Medellín Colombia. El equipo de futbol  Chapecoense estaba en su vuelo para lograr hacer su sueño realidad, jugar la final de la Copa Sudamericana.


Tragedy and lost for the soccer world.

This early morning a flight that was in his route to Medellin-Colombia crashed. The soccer team named Chapecoense where flying to make their own dream reality, play the Copa Sudamericana Final.

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Vivienda/Real Estate

Delaware lanza una iniciativa de recursos con licencia abierta


Delaware anunció el lanzamiento de una nueva iniciativa #GoOpen a nivel estatal


Delaware launches open resource initiative

The Delaware  announced the launch of a new statewide #GoOpen initiative

Salud/Health

La salud queda protegida por ahora


La Ley de Cuidado de la Salud detenida en la Cámara de Representantes y la cobertura de salud queda protegida por ahora


Health Coverage Gains Protected for Now

House Health Care Bill Halted and Health Coverage Gains Protected for Now

Editorial/Editorial

Editorial


La realidad no deja de asombrarnos, y casi siempre supera con creces la ficción.


Editorial

Reality never ceases to surprise us, and almost always surpasses fiction.

Featured Stories

NAMI Delaware


El Tiempo Hispano

Haydeliz Opio  y Anna Ornellas




NAMI Delaware está trabajando para satisfacer mejor las necesidades de la personas con problemas mentales que hablan español.

NAMI Delaware es una organización estatal de familias, personas con problemas de salud mental, amigos y profesionales dedicados a mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por enfermedades mentales tales como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión clínica.

El Dr. Joshua Thomas, Director ejecutivo de NAMI Delaware asegura que “reconocemos que todas las comunidades se ven afectadas por problemas de salud mental y es importante que ofrezcamos apoyo y recursos en inglés y español. Estamos trabajando en colaboración con organizaciones como La Esperanza y La Red para satisfacer mejor las necesidades de las personas en nuestra comunidad que hablan español”.

Y el Director Ejecutivo  agrega que con la incorporación de Anna Ornelas al equipo, ahora están en condiciones de proporcionar una línea telefónica de recursos para las personas con preguntas o que necesitan ayuda para obtener asistencia en salud mental. Ella proporciona apoyo a las familias a través de un grupo de apoyo en español para los miembros de las familias afectadas por problemas de salud mental. Anna es muy visible en la comunidad y los representa en varios eventos y actividades.

Se estima que uno de cada cinco individuos en los EEUU tiene problemas de salud mental.  Los latinos no están exentos de estos problemas y para ellos es más difícil el acceso a tratamiento, porque no saben cómo reconocer estas enfermedades ni dónde encontrar ayuda.

NAMI estableció el programa Compartiendo Esperanza (Sharing Hope) para crear conciencia de lo que son los problemas mentales y para asistir a los latinos en la búsqueda de la ayuda que necesitan. Compartiendo Esperanza es una presentación interactiva de 90 minutos que ofrece una perspectiva general sobre los problemas mentales, el tratamiento y la recuperación de quienes viven con estas enfermedades.

¡Ahora NAMI Delaware necesita el apoyo de la comunidad Hispana! Estamos buscando voluntarios que puedan ayudar a facilitar presentaciones en los condados Kent y Sussex.  Los facilitadores serán entrenados de acuerdo a las guías de la oficina nacional. Para más información por favor contacte a Anna Ornelas al 302-415-4356 o por correo electrónico a aornelas@namide.org.

Anna Ornelas es la coordinadora para los condados Sussex y Kent. Ella ha trabajado con la comunidad hispana por siete años y se ha criado en el área del Condado Sussex. Anna obtuvo su licenciatura en Ciencias del Comportamiento y ahora está llevando a cabo una Maestría con un enfoque en Salud Mental para ayudar aún más en el conocimiento de la comunidad y la abogacía sobre las enfermedades mentales. Para contactar a Anna Ornelas llame a su línea directa 302-415-4356 o mande un correo electrónico a aornelas@namide.org

También cuenta el programa con Haydeliz Opio, quien es la Especialista del Programa Hispano. Haydeliz es nativa de Puerto Rico y se mudó a Delaware en 2003. Haydeliz está comprometida en ayudar a crear conciencia sobre los efectos de las enfermedades mentales en los que la sufren y sus seres queridos. Ella ve cómo el estigma de la enfermedad mental en la comunidad hispana a menudo crea barreras que impide el aprendizaje de la complejidad de esta enfermedad así como buscar ayuda.

Línea de ayuda de NAMI Delaware: Llame gratis para información general sobre trastornos mentales, tratamientos, programas de NAMI y la oficina de NAMI.

(888)- 427-2643

(Español) 302-415-4356

Sur de Delaware 800-345-6785

Norte de Delaware 800-652-2929




NAMI Delaware

NAMI Delaware is a statewide dedicated to improving the quality of life for those affected by life-changing brain diseases such as schizophrenia, bipolar disorder, and major depression.

NAMI Delaware is a statewide organization of families, mental health consumers, friends, and professionals dedicated to improving the quality of life for those affected by life-changing brain diseases such as schizophrenia, bipolar disorder, and major depression.

Dr. Joshua Thomas, CEO of Delaware NAMI says that "we recognize that all communities are affected by mental health problems and it is important that we provide support and resources in English and Spanish. We are working in collaboration with organizations such as La Esperanza and La Red to better meet the needs of Spanish-speaking people in our community.”

The Executive Director adds that with Anna Ornelas joining the team, they are now able to provide a telephone line resource for people with questions or who need assistance for mental health care. She provides support to families by running a support group in Spanish for family members affected by mental health problems. Anna is very well known in the community and represents them at various events and activities.

It is estimated that one in five individuals in the US have mental health problems. Latinos are not exempt from these problems, and for them access to treatment is more difficult because they do not know how to recognize these diseases or where to find help.

NAMI created the program Sharing Hope to generate awareness of what mental problems are and to assist Latinos seeking the help they need. Sharing Hope is a 90-minute interactive presentation that provides an overview of mental problems, treatment and recovery of those living with these diseases.

Now NAMI Delaware needs the support of the Hispanic community! We are looking for volunteers who can help facilitate presentations in the counties of Kent and Sussex. Facilitators will be trained according to the guidelines of the national office. For more information please contact Anna Ornelas at 302-415-4356 or email aornelas@namide.org.

Anna Ornelas is the coordinator for the counties of Sussex and Kent. She has worked with the Hispanic community for seven years and grew up in ​​Sussex County. Anna holds a BA in Behavioral Science and is now pursuing a Master’s degree majoring in Mental Health to further help community awareness and advocacy on mental illness. To contact Anna Ornelas call her direct line 302-415-4356 or via email to aornelas@namide.org.

Haydeliz Opio is also with the program. She is the Hispanic Program Specialist. Haydeliz is a native of Puerto Rico and moved to DE in 2003. Haydeliz is committed to helping raise awareness about the effects of mental illness on those who experience it, and their loved ones.  She sees how the stigma toward mental illness in the Hispanic community often creates barriers against learning of the complexity of this illness and reaching out for help.

NAMI Helpline Delaware: Call toll free for general information about mental disorders, treatments, NAMI programs and the NAMI office.

(888)- 427-2643

(Spanish) 302-415-4356

Southern Delaware 800-345-6785

 

Northern Delaware 800-652-2929

Discurso a los cubanos de Barack Obama


Barack Obama




Al Gobierno y al pueblo de Cuba quiero agradecerles la amabilidad que han demostrado hacia mí, hacia Michelle, Malia, Sasha, mi suegra, Marian.

Presidente Castro, pueblo de Cuba:

Muchas gracias por la cálida acogida que hemos recibido yo, mi familia y mi delegación. Es un honor extraordinario estar hoy aquí. Antes de empezar, permítanme por favor, quiero comentar sobre los ataques terroristas que tuvieron lugar en Bruselas.

Los pensamientos y las oraciones del pueblo de Estados Unidos están con el pueblo de Bélgica. Somos solidarios con ellos, condenando estos indignantes ataques contra personas inocentes. Haremos todo lo que sea necesario para apoyar a nuestro amigo y aliado, Bélgica, para llevar ante la justicia a los responsables, y este es otro recordatorio más de que el mundo debe estar unido.

Debemos cerrar filas, al margen de nacionalidad, raza o creencias religiosas, en la lucha contra este flagelo del terrorismo. Podemos derrotar, y derrotaremos, a aquellos que amenazan nuestra seguridad y la de las personas en todo el mundo.

Al Gobierno y al pueblo de Cuba quiero agradecerles la amabilidad que han demostrado hacia mí, hacia Michelle, Malia, Sasha, mi suegra, Marian.

[En español] “Cultivo una rosa blanca” [aplausos] En su más célebre poema José Martí hizo esta oferta de amistad y paz tanto a amigos como enemigos. Hoy, como Presidente de Estados Unidos de América yo le ofrezco al pueblo cubano [en español] el saludo de paz [aplausos].

La Habana está a solo 90 millas de la Florida, pero para llegar aquí tuvimos que recorrer una larga distancia, por encima de barreras históricas, ideológicas, de dolor y separación. Las azules aguas bajo el Air Force One, fueron una vez surcadas por acorazados hacia esta isla para liberar a Cuba, pero también para ejercer control sobre ella.

Esas aguas también fueron surcadas por generaciones de revolucionarios cubanos hacia Estados Unidos, donde recabaron apoyo para su causa. Y esa corta distancia ha sido cruzada por cientos de miles de exiliados cubanos, en aviones y balsas rústicas, quienes vinieron a Estados Unidos en busca de libertad y oportunidades, a veces dejando atrás todo lo que tenían y a todos sus seres queridos. Como tantos, en nuestros dos países.

Toda mi vida se ha desenvuelto en una era de aislamiento entre nosotros. La revolución cubana tuvo lugar en el mismo año en que mi padre emigró a Estados Unidos desde Kenya. Bahía de Cochinos tuvo lugar en el año en que yo nací. Al año siguiente el mundo entero quedó en suspenso observando a nuestros dos países mientras la Humanidad se acercaba más que nunca antes al horror de una guerra nuclear.

Con el paso de las décadas nuestros Gobiernos se quedaron estancados en una confrontación aparentemente interminable, librando batallas a través de terceros. En un mundo que se rehizo a sí mismo una y otra vez, el conflicto entre Estados Unidos y Cuba era una constante. Yo he venido aquí a enterrar los últimos remanentes de la Guerra Fría en las Américas [aplausos] Yo he venido aquí a extender una mano de amistad al pueblo cubano [aplausos].

Quiero ser claro: las diferencias entre nuestros Gobiernos al cabo de tantos años son reales, y son importantes. Estoy seguro de que el presidente Castro diría lo mismo. Lo sé, porque he escuchado y abordado esas diferencias en profundidad. Pero antes de discutir esos problemas, también tenemos que reconocer cuantas cosas compartimos porque, en muchas formas, Estados Unidos y Cuba son como dos hermanos que han estado distanciados por muchos años, aunque llevemos la misma sangre.

Ambos vivimos en un Nuevo Mundo colonizado por europeos. Cuba, como Estados Unidos, fue en parte fundada por esclavos traídos de África. Como el de Estados Unidos, el pueblo cubano puede trazar sus ancestros hasta esclavos y dueños de esclavos. Ambos acogimos a inmigrantes que vinieron de muy lejos para empezar una nueva vida en las Américas. A lo largo de los años nuestras culturas se han entremezclado. La labor del Dr. Carlos Finlay en Cuba allanó el camino para generaciones de médicos, entre ellos Walter Reed, que se basó en el trabajo del Dr. Finlay para ayudar a combatir la fiebre amarilla.

Tal como Martí escribió su obra más famosa en Nueva York, Ernest Hemingway hizo de Cuba su hogar y encontró inspiración en las aguas de estas costas. Compartimos el mismo pasatiempo nacional [en español]: la pelota. Y hoy mismo, más tarde, nuestros jugadores van a competir en el mismo terreno habanero donde jugara Jackie Robinson antes de debutar en las Grandes Ligas [aplausos]. Y se dice que nuestro más grande boxeador, Mohamed Alí, rindió homenaje una vez a un cubano con el que nunca pudo pelear, diciendo que lo más que podía alcanzar era un empate con ese gran cubano, Teófilo Stevenson.

Así que aun cuando nuestros Gobiernos devinieron adversarios, nuestros pueblos compartían estas pasiones comunes, particularmente con la llegada a Estados Unidos de tantos cubanos. En Miami o La Habana usted puede encontrar lugares donde bailar cha-cha-cha o salsa; donde comer “ropa vieja”; la gente en nuestros dos países ha cantado con Celia Cruz, Gloria Estefan, y ahora escuchan el reggaetón de Pitbull.

Millones de los nuestros tienen una misma religión, una fe a la que yo he rendido tributo en la Ermita de la Caridad de Miami: la paz que los cubanos encuentran en La Cachita.

A pesar de nuestras diferencias, cubanos y estadounidenses comparten valores comunes en sus vidas: un sentido de patriotismo y de orgullo, un gran orgullo; un profundo amor a la familia; la pasión por nuestros hijos; un compromiso con su educación. Y es por eso que creo que nuestros nietos mirarán este período de aislamiento como una aberración, y como apenas un capítulo en una historia más larga de familiaridad y amistad.

Pero no podemos ni debemos ignorar las diferencias reales que tenemos, acerca de cómo organizamos nuestros Gobiernos, nuestras economías y nuestras sociedades. Cuba tiene un sistema de partido único; Estados Unidos es una democracia multipartidista. Cuba tiene un modelo económico socialista; Estados Unidos, uno de mercado abierto. Cuba ha enfatizado el papel y los derechos del Estado; los Estados Unidos fueron fundados en los derechos de la persona individual.

A pesar de estas diferencias, el 17 de diciembre del 2014 el presidente Castro y yo anunciamos que Estados Unidos y Cuba comenzarían un proceso de normalización de las relaciones entre nuestros países [aplausos].

Desde entonces, hemos establecido relaciones diplomáticas y abierto embajadas. Hemos puesto en marcha iniciativas para cooperar en la salud y la agricultura, la educación y la aplicación de la ley. Hemos llegado a acuerdos para restaurar los vuelos y el servicio de correo directos. Hemos ampliado los lazos comerciales, e incrementado la capacidad de los estadounidenses para viajar a Cuba y hacer negocios aquí.

Y estos cambios han sido bien recibidos, a pesar de que todavía hay quienes se oponen estas políticas. Pero aún así, muchas personas en ambos lados de este debate se han preguntado: “¿Por qué ahora?" "¿Por qué ahora?”.

La respuesta es simple: Lo que Estados Unidos estaba haciendo no estaba funcionando. Tenemos que tener el valor de reconocer esa verdad. Una política de aislamiento diseñada para la Guerra Fría tenía poco sentido en el siglo XXI. El embargo sólo estaba perjudicando al pueblo cubano en lugar de ayudarlo. Y yo siempre he creído en lo que Martin Luther King, Jr. llamó "la feroz urgencia del ahora": No debemos temer al cambio, debemos abrazarlo. [aplausos]

Esto me conduce a una razón mayor y más importante de estos cambios [en español]: Creo en el pueblo cubano. Creo en el pueblo cubano [aplausos]. Esto no es sólo una política de normalización de las relaciones con el Gobierno cubano. Estados Unidos de América están normalizando sus relaciones con el pueblo cubano. [aplausos]

Y hoy, quiero compartir con ustedes mi visión de lo que puede ser nuestro futuro. Quiero que el pueblo cubano –especialmente los jóvenes– entienda por qué creo que ustedes deben ver el futuro con esperanza. Y no es la falsa promesa que insiste en que las cosas son mejores de lo que realmente son, o el optimismo ciego que dice que todos sus problemas podrán desaparecer mañana. Es una esperanza que tiene sus raíces en el futuro que ustedes pueden elegir, y pueden conformar, y pueden construir para su país.

Yo tengo esa esperanza porque creo que el pueblo cubano es tan innovador como cualquier otro pueblo del mundo.

En una economía global, impulsada por las ideas y la información, el mayor recurso de un país es su gente. En Estados Unidos, tenemos un claro monumento a lo que el pueblo cubano es capaz de construir: se llama Miami. Aquí en La Habana, vemos ese mismo talento en los cuentapropistas, las cooperativas, los autos antiguos que todavía ruedan [en español]. El cubano Inventa del aire. [aplausos]

Cuba cuenta con un extraordinario recurso: un sistema de educación que valora a cada niño y cada niña [aplausos]. Y en los últimos años, el Gobierno cubano ha comenzado a abrirse al mundo, y a abrir aún más espacio para que el talento florezca. En pocos años, hemos visto como los cuentapropistas pueden salir adelante, mientras conservan un espíritu netamente cubano. Ser trabajador por cuenta propia no significa ser más como Estados Unidos, significa ser uno mismo.

Miren a Sandra Lídice Aldama, que decidió comenzar un pequeño negocio. Los cubanos, dice, podemos "innovar y adaptar sin perder nuestra identidad... nuestro secreto está en no copiar o imitar sino, simplemente, en ser nosotros mismos".

Es ahí donde comienza la esperanza: con la posibilidad de ganarse la vida y construir algo de lo que uno pueda estar orgulloso. Es por eso que nuestras políticas se centran en el apoyo a los cubanos, y no en hacerles daño. Es por eso que nos deshicimos de los límites en las remesas: para que los cubanos tengan más recursos. Es por eso que estamos alentando los viajes, que construirán puentes entre nuestros pueblos, y traerán más ingresos a las pequeñas empresas cubanas. Es por eso que hemos ampliado el espacio para el comercio y los intercambios, de modo que los estadounidenses y los cubanos puedan trabajar juntos para encontrar curas a las enfermedades, y crear puestos de trabajo, y abrir las puertas a más oportunidades para el pueblo cubano.

Como Presidente de Estados Unidos, he exhortado a nuestro Congreso a levantar el embargo [aplausos]. Es una carga obsoleta sobre el pueblo cubano. Es una carga para los estadounidenses que quieren trabajar y hacer negocios o invertir aquí en Cuba. Es hora de levantar el embargo. Pero incluso si se levantara el embargo mañana, los cubanos no se darían cuenta de su potencial sin una continuidad de los cambios aquí en Cuba [aplausos].

Debiera ser más fácil abrir un negocio aquí en Cuba. Un trabajador debiera poder conseguir un trabajo directamente con las empresas que invierten aquí en Cuba. Dos monedas no deben separar el tipo de salarios que los cubanos pueden ganar. Internet debe estar disponible en toda la isla, para que los cubanos puedan conectarse con el resto del mundo [aplausos] y con uno de los grandes motores del crecimiento en la historia humana. Estados Unidos no limita la capacidad de Cuba para tomar estas medidas. Depende de ustedes. Y puedo decirles como amigo que en el siglo XXI la prosperidad sostenible depende de la educación, la salud, y la protección del medio ambiente. Pero también depende del intercambio libre y abierto de ideas. Si uno no puede acceder a la información en línea, si no puede estar expuesto a diferentes puntos de vista, no alcanzará su máximo potencial. Y con el tiempo, la juventud va a perder la esperanza.

Sé que estos son temas sensibles, sobre todo viniendo de un presidente estadounidense. Antes de 1959, algunos americanos veían a Cuba como algo que explotar, ignoraban la pobreza, facilitaban la corrupción. Y desde 1959, hemos estado boxeando con nuestras sombras en esta batalla de la geopolítica y las personalidades. Conozco la historia, pero me niego a ser atrapado por ella. [aplausos]

He dejado claro que Estados Unidos no tiene ni la capacidad, ni la intención de imponer un cambio en Cuba. Cualquier cambio que venga dependerá del pueblo cubano. No les vamos a imponer nuestro sistema político o económico. Reconocemos que cada país, cada pueblo, debe trazar su propia ruta y dar forma a su propio modelo. Pero después de haber eliminado de nuestra relación la sombra de la historia, debo hablar con honradez acerca de las cosas en que yo creo: las cosas en las que nosotros, como estadounidenses, creemos. Como dijo Martí, "La libertad es el derecho de todo hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía".

Así que, déjenme decirles en qué creo. No puedo obligarles a estar de acuerdo conmigo, pero ustedes deben saber lo que pienso. Creo que cada persona debe ser igual ante la ley [aplausos]. Todos los niños merecen la dignidad que viene con la educación y la atención a la salud, y comida en la mesa y un techo sobre sus cabezas [aplausos]. Creo que los ciudadanos deben tener la libertad de decir lo que piensan sin miedo [aplausos] de organizarse y criticar a su Gobierno, y de protestar pacíficamente; y que el Estado de Derecho no debe incluir detenciones arbitrarias de las personas que ejercen esos derechos [aplausos]. Creo que cada persona debe tener la libertad de practicar su religión en paz y públicamente [aplausos]. Y, sí, creo que los electores deben poder elegir a sus gobiernos en elecciones libres y democráticas. [aplausos]

No todo el mundo está de acuerdo conmigo en esto. No todo el mundo está de acuerdo con el pueblo estadounidense acerca de esto. Pero yo creo que los Derechos Humanos son universales [aplausos]. Creo que son los derechos del pueblo estadounidense, del pueblo de Cuba, y de las personas en todo el mundo.

Ahora bien, no es ningún secreto que nuestros Gobiernos están en desacuerdo sobre muchos de estos asuntos. He sostenido conversaciones francas con el presidente Castro. Durante muchos años, él ha señalado las fallas en el sistema americano: la desigualdad económica; la pena de muerte; la discriminación racial; guerras en el extranjero. Eso es sólo una muestra. Él tiene una lista mucho más larga. (Risas). Pero esto es lo que el pueblo cubano necesita comprender: yo estoy abierto a ese debate público y al diálogo. Es bueno. Es saludable. No le temo.

Tenemos demasiado dinero en la política estadounidense. Sin embargo, en Estados Unidos, todavía es posible para alguien como yo –un niño que fue criado por una madre soltera, un niño mestizo que no tiene mucho dinero– aspirar al más alto cargo de la tierra y ganarlo. Eso es lo que es posible en Estados Unidos. [aplausos]

Tenemos desafíos de discriminación racial –en nuestras comunidades, en nuestro sistema de justicia criminal, en nuestra sociedad– un legado de la esclavitud y la segregación. Pero el hecho de que tengamos debates abiertos dentro de la propia democracia estadounidense es lo que nos permite mejorar.

En 1959, el año en que mi padre se trasladó a Estados Unidos, en muchos estados americanos era ilegal que se casara con mi madre, que era blanca. Cuando empecé la escuela, todavía estábamos luchando por eliminar la segregación en las escuelas de todo el sur de Estados Unidos. Pero las personas se organizaron; protestaron; debatieron estos temas; desafiaron a los funcionarios del gobierno. Y debido a esas protestas, y debido a esos debates, y debido a la movilización popular, es que yo puedo estar aquí hoy, un afroamericano, presidente de Estados Unidos. El que pudiéramos lograr un cambio se debió a las libertades que disfrutamos en Estados Unidos.

No estoy diciendo que sea fácil. Todavía hay enormes problemas en nuestra sociedad. Pero la manera que tenemos para resolverlos es la democracia. Así es como obtuvimos atención de salud para más estadounidenses. Así es como hemos hecho grandes avances en los derechos de la mujer y los derechos de los homosexuales. Así es como atendemos la desigualdad que concentra tanta riqueza en los estratos superiores de nuestra sociedad. Gracias a que los trabajadores pueden organizarse y la gente común tener una voz, la democracia estadounidense ha dado a nuestra gente la oportunidad de realizar sus sueños y disfrutar de un alto nivel de vida. [aplausos]

Ahora bien, todavía nos quedan algunas peleas difíciles. No siempre es bonito el proceso de la democracia. A menudo es frustrante. Lo pueden ver en las elecciones que tenemos allá. Pero deténganse un momento y consideren este hecho: en la campaña electoral estadounidense que está teniendo lugar en este momento hay dos cubanoamericanos del Partido Republicano, compitiendo contra el legado de un hombre negro que es Presidente, mientras aducen ser la mejor persona para vencer al candidato demócrata que, o bien va a ser una mujer, o un socialdemócrata. (Risas y aplausos.) ¿Quién lo hubiera creído en 1959? Esa es una medida de nuestro progreso como democracia. [aplausos]

Así que aquí está mi mensaje para el Gobierno de Cuba y el pueblo cubano: los ideales que son el punto de partida de toda revolución –la revolución americana, la revolución cubana, los movimientos de liberación en todo el mundo– esos ideales encuentran su expresión más auténtica, creo yo, en una democracia. No porque la democracia estadounidense sea perfecta, sino precisamente porque no lo somos. Y nosotros –como todos los países– necesitamos para cambiar el espacio que la democracia nos da. Ella da a los individuos la capacidad de ser catalizadores para pensar en nuevas formas, y reimaginar cómo debe ser nuestra sociedad, y hacerse mejores.

Ya está teniendo lugar una evolución dentro de Cuba, un cambio generacional. Muchos sugerían que viniera aquí y le pidiera al pueblo de Cuba que echara abajo algo, pero estoy apelando a los jóvenes cubanos, que son los que van a levantar algo, a construir algo nuevo [aplausos]. [En español] El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano. [aplausos]

Y al presidente Castro –a quien le agradezco estar aquí hoy– quiero que sepa, creo que mi visita aquí demuestra, que no tiene por qué temer una amenaza de Estados Unidos. Y teniendo en cuenta su compromiso con la soberanía y la autodeterminación de Cuba, también estoy seguro de que no tiene por qué temer a las voces diferentes del pueblo cubano, y su capacidad de expresarse, reunirse, y votar por sus líderes. De hecho, tengo una esperanza para el futuro porque confío en que el pueblo cubano tomará las decisiones correctas.

Y como ustedes, también estoy seguro de que Cuba puede seguir desempeñando un papel importante en el hemisferio y en todo el mundo, y mi esperanza, es que pueda hacerlo como socio de Estados Unidos.

Hemos desempeñado roles muy diferentes en el mundo. Pero nadie debería negar el servicio que miles de médicos cubanos han prestado a los pobres y los que sufren [aplausos]. El año pasado, trabajadores de la salud estadounidenses –y militares de EEUU– trabajaron codo a codo con los cubanos para salvar vidas y acabar con el Ébola en África Occidental. Creo que deberíamos continuar teniendo esa clase de cooperación en otros países.

Hemos estado en el lado opuesto de muchos conflictos en el continente americano. Pero hoy en día, los estadounidenses y los cubanos están sentados juntos en la mesa de negociación, y estamos ayudando a los colombianos a resolver una guerra civil que se ha prolongado durante décadas [aplausos]. Ese tipo de cooperación es bueno para todos. Brinda esperanza a todos en este hemisferio.

Tomamos diferentes caminos en nuestro apoyo al pueblo de Sudáfrica para la abolición del apartheid. Pero el presidente Castro y yo pudimos estar al mismo tiempo en Johannesburgo para rendir homenaje al legado del gran Nelson Mandela. [aplausos]

Y al examinar su vida y sus palabras, estoy seguro de que ambos nos damos cuenta de que tenemos más trabajo por hacer para promover la igualdad en nuestros propios países: para reducir la discriminación de las razas en nuestros propios países. Y en Cuba, queremos que nuestro compromiso ayude a levantarse a los cubanos de ascendencia africana, [aplausos] que han demostrado que no hay nada que no puedan lograr cuando se les da la oportunidad.

Hemos sido parte de diferentes bloques de naciones en el hemisferio, y vamos a seguir teniendo profundas diferencias sobre las maneras de promover la paz, la seguridad, las oportunidades y los Derechos Humanos. Pero a medida que se normalicen nuestras relaciones, creo que podremos ayudar a fomentar un mayor sentido de unidad en las Américas [en español] Todos somos americanos. [aplausos]

Desde el inicio de mi mandato, he instado a la gente en las Américas a dejar atrás las batallas ideológicas del pasado. Estamos en una nueva era. Sé que muchos de los problemas de los que he hablado carecen del drama del pasado. Y sé que parte de la identidad de Cuba es su orgullo de ser una pequeña nación insular capaz de defender sus derechos, y estremecer al mundo. Pero también sé que Cuba siempre se destacará por el talento, el trabajo duro, y el orgullo del pueblo cubano. Esa es su fuerza [aplausos]. Cuba no tiene que ser definida por ser adversario de Estados Unidos, más de lo que Estados Unidos deben ser definidos por ser adversarios de Cuba. Tengo esa esperanza para el futuro debido a la reconciliación que está teniendo lugar en el pueblo cubano.

Sé que algunos cubanos en la isla pueden tener la sensación de que los que se fueron de alguna manera apoyaron el viejo orden en Cuba. Estoy seguro de que hay una narrativa que perdura aquí, y que sugiere que los exiliados cubanos pasaron por alto los problemas de la Cuba pre-revolucionaria, y rechazaron la lucha por construir un nuevo futuro. Pero hoy les puedo decir que muchos exiliados cubanos guardan recuerdos de una dolorosa –y, a veces violenta– separación. Ellos aman a Cuba. Una parte de ellos todavía considera que este es su verdadero hogar. Es por eso que su pasión es tan fuerte. Es por eso que su dolor es tan grande. Y para la comunidad cubanoamericana que he llegado a conocer y respetar, no se trata sólo de política. Se trata de la familia: el recuerdo de una casa que se perdió; el deseo de reconstruir un vínculo roto; la esperanza de un futuro mejor; la esperanza del retorno y la reconciliación.

A pesar de las políticas, las personas son personas, y los cubanos son cubanos. Y he venido aquí –he viajado esta distancia– sobre un puente que fue construido por cubanos a ambos lados del estrecho de la Florida. Primero llegué a conocer el talento y la pasión de los cubanos en Estados Unidos. Y sé cómo han sufrido algo más que el dolor del exilio: también saben lo que es ser un extraño, y pasar trabajos, y trabajar más duro para asegurarse de que sus hijos puedan llegar más lejos en América.

Así que la reconciliación de los cubanos –los hijos y nietos de la revolución, y los hijos y nietos del exilio– es fundamental para el futuro de Cuba. [aplausos]

Uno lo ve en Gloria González, que viajó aquí en 2013, por primera vez después de 61 años de separación, y fue recibida por su hermana, Llorca. "Tú me reconociste, pero yo no te reconocí a ti", dijo Gloria después de abrazar a su hermana. Imagínese eso, después de 61 años.

Se ve en Melinda López, que llegó a la antigua casa de su familia. Y mientras caminaba por las calles, una anciana la reconoció como hija de su madre, y se puso a llorar. La llevó a su casa y le mostró un montón de fotos que incluían algunas de Melinda cuando era una bebé, que su madre le había enviado hacía 50 años. Melinda diría más tarde: "Muchos de nosotros estamos recuperando tanto ahora".

Se ve en Cristian Miguel Soler, un joven que fue el primero de su familia en viajar aquí después de 50 años. Y al encontrarse con sus familiares, por primera vez, dijo: "Me di cuenta de que la familia es la familia, sin importar la distancia entre nosotros".

A veces los cambios más importantes comienzan en lugares pequeños. Las mareas de la historia pueden dejar a las personas atrapadas en situaciones de conflicto, y exilio, y pobreza. Se necesita tiempo para que esas circunstancias cambien. Pero en el reconocimiento de una humanidad común, en la reconciliación de personas unidas por lazos de sangre y en el creer el uno en el otro, es donde comienza el progreso. En el entendimiento, y el saber escuchar, y el perdón. Y si el pueblo cubano enfrenta el futuro unido, será más probable que los jóvenes de hoy puedan vivir con dignidad y alcanzar sus sueños aquí en Cuba.

La historia de Estados Unidos y Cuba abarca revolución y conflicto; lucha y sacrificio; retribución y, ahora, reconciliación. Es ya hora de dejar atrás el pasado. Ha llegado el momento de que miremos juntos hacia el futuro [en español] un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, y habrá adversidades. Tomará tiempo. Pero mi tiempo aquí en Cuba renueva mi esperanza y mi confianza en lo que el pueblo cubano puede hacer. Podemos hacer este viaje como amigos, y como vecinos, y como familia: juntos. [En español] Sí se puede.

 

Muchas gracias.




Obama to the people of Cuba

To the government and the people of Cuba, I want to thank you for the kindness that you’ve shown to me, and Michelle, Malia, Sasha, my mother-in-law, Marion

Thank you. Muchos gracias. Thank you very much. Please. Thank you very much.

To President Castro, the people of Cuba, thank you so much for the warm welcome that I have received, that my family have received and that our delegation has received. It is an extraordinary honor to be here today.

Before I begin, please indulge me. I want to comment on the terrorist attacks that have taken place in Brussels. The thoughts and the prayers of the American people are with the people of Belgium, and we stand in solidarity with them in condemning these outrageous attacks against innocent people.

OBAMA: We will do whatever is necessary to support our friend and ally, Belgium in bringing to justice those who are responsible. And this is yet another reminder that the world must unite. We must be together, regardless of nationality or race or faith in fighting against the scourge of terrorism.

We can and we will defeat those who threaten the safety and security of people all around the world.

To the government and the people of Cuba, I want to thank you for the kindness that you’ve shown to me, and Michelle, Malia, Sasha, my mother-in-law, Marion. (SPEAKING SPANISH).

(APPLAUSE)

In his most famous poem, Jose Marti made this offering of friendship and peace to both his friend and his enemy.

Today, as the president of the United States of America, I offer the Cuban people — (SPEAKING SPANISH).

(APPLAUSE)

Havana is only 90 miles from Florida, but to get here, we had to travel a great distance, over barriers of history and ideology, barriers of pain and separation.

The blue waters beneath Air Force One once carried American battle ships to this island to liberate but also to exert control over Cuba. Those waters also carried generations of Cuban revolutionaries to the United States, where they built support for their cause.

And that short distance has been crossed by hundreds of thousands of Cuban exiles on planes and makeshift rafts, who came to America in pursuit of freedom and opportunity, sometimes leaving behind everything they owned and every person that they loved.

Like so many people in both of our countries, my lifetime has spanned a time of isolation between us. The Cuban Revolution took place the same year that my father came to the United States from Kenya. The Bay of Pigs took place the year that I was born.

The next year, the entire world held its breath watching our two countries as humanity came as close as we ever have to the horror of nuclear war. As the decades rolled by, our governments settled into a seemingly endless confrontation, fighting battles through proxies. In a world that remade itself time and again, one constant was the conflict between the United States and Cuba.

I have come here to bury the last remnant of the Cold War in the Americas.

(APPLAUSE)

I have come here to extend the hand of friendship to the Cuban people.

(APPLAUSE)

Now, I want to be clear. The differences between our governments over these many years are real, and they are important. I’m sure President Castro would say the same thing. I know, because I’ve heard him address those differences at length.

OBAMA: But before I discuss those issues, we also need to recognize how much we share. Because in many ways, the United States and Cuba are like two brothers that have been estranged for many years, even as we share the same blood. We both live in a new world, colonized by Europeans.

Cuba, like the United States, was built in part by slaves brought here from Africa. Like the United States, the Cuban people can trace their heritage to both slaves and slave owners. We’ve welcomed both immigrants who came a great distance to start new lives in the Americas.

Over the years, our cultures have blended together. Dr. Carlos Finlay worked in Cuba, paved the way for generations of doctors, including Walter Reed, who drew on Dr. Finlay’s work to help combat yellow fever. Just as Marti wrote some of his famous words in New York, Earnest Hemmingway made a home in Cuba and found inspiration in the waters of these shores.

We share a national past time, la pelotero, and later today our players will compete on the same Havana field that Jackie Robinson played on before he made his major league debut.

(APPLAUSE)

And it is said that our greatest boxer, Muhammad Ali, once paid tribute to a Cuban that he could never fight, saying that he would only be able to reach a draw with the great Cuban, Teofilo Stevenson.

(APPLAUSE)

So even our governments became adversaries, our people continued to share these common passion. Particularly as so many Cubans came to America. In Miami or have Havana, you can find places to dance the cha-cha-cha or the salsa and eat rohabiera (ph) foods. People in both of our countries have sung along with Celia Cruz or Gloria Estefan and now listen to Reggaeton or Pit Bull.

Million of our people share a common religion, a faith that I paid tribute to at the Shrine of our Lady of Charity in Miami, a peace that Cubans find in la Cachita. For all of our differences, the Cuban and American people share common values in their own lives, a sense of patriotism and a sense of pride, a lot of pride. A profound love of family, a passion for our children. A commitment to their education. And that’s why I believe our grandchildren will look back on this period of isolation as an aberration, as just one chapter in a longer story of family and of friendship.

OBAMA: But we cannot and should not ignore the very real differences that we have about how we organize our governments, our economies, and our societies. Cuba has a one-party system. The United States is a multi-party democracy. Cuba has a socialist economic model. The United States is an open market. Cuba has emphasized the role and rights of the state, the United States is founded upon the rights of the individual.

Despite these differences, on December 17th, 2014, President Castro and I announced that the United States and Cuba would begin a process to normalize relations between our countries.

(APPLAUSE)

Since then, we’ve established diplomatic relations and opened embassies. We’ve begun initiatives to cooperate on health and agriculture, education and law enforcement. We’ve reached agreements to restore direct flights and mail service. We’ve expanded commercial sites and increased the capacity of Americans to travel and do business in Cuba.

And these changes have been welcomed, even though there are still opponents to the policies.

Still, many people on both sides of this debate have asked why now? Why now?

There’s one simple answer. What the United States was doing was not working. We have to have the courage to acknowledge that truth. A policy of isolation designed for the Cold War made little sense in the 21st Semitism. The embargo was only hurting the Cuban people, instead of helping them.

And I always believed in what Martin Luther King, Jr. called the fierce urgency of now. We should not fear change, we should embrace it.

(APPLAUSE)

That leaves me to a bigger and more important reason for these changes. (SPEAKING SPANISH).

(APPLAUSE)

I believe in the Cuban people. This is not just a policy of normalizing relations with the Cuban government. The United States of America is normalizing relations with the Cuban people.

(APPLAUSE)

And today I want to share with you my vision of what our future can be. I want the Cuban people, especially the young people, to understand why I believe that you should look to the future with hope, not the false promise which insists that things are better than they really are, or the blind optimism that says all your problems can go away tomorrow.

Hope that is rooted in the future that you can choose, and that you can shape and that you can build for your country. I’m hopeful because I believe that the Cuban people are as innovative as any people in the world.

In a global economy powered by ideas and information, a country’s greatest asset is its people. In the United States, we have a clear monument to what the Cuban people can build — it’s called Miami. Here in Havana, we see that same talent in (SPEAKING SPANISH), cooperatives, and old cars that still run. (SPEAKING SPANISH)

(APPLAUSE)

Cuba has an extraordinary resource, a system of education which values every boy and every girl.

(APPLAUSE)

OBAMA: And in recent years, the Cuban government has begun to open up to the world and to open up more space for that talent to thrive. In just a few years, we’ve seen how (SPEAKING SPANISH) can succeed while sustaining a distinctly Cuban spirit. Being self- employed is not about becoming more like America, it’s about being yourself.

Look at Salidad Ledisez Aldan (ph), who chose to start a small business. Cubans, she said, can innovate and adapt without losing our identity. Our secret is not in copying or imitating, but simply being ourselves. Look at Papito Buydelez (ph), a barber whose success allowed him to improve conditions in his neighborhood.

I realize I’m not going to solve all the world’s problems, he said, but if I can solve problems in the little piece of world where I live, it can ripple across Havana. That’s where hope begins, with the ability to earn your own living and to build something you can be proud of. That’s why our policies focus on supporting Cubans instead of hurting them.

That’s why we got rid of limits on remittances, so ordinary Cubans have more resources. That’s why we’re encouraging travel, which will build bridges between our people and bring more revenue to those Cuban small businesses. That’s why we’ve opened up space for commerce and exchanges so Americans and Cubans can work together to find cures for diseases and create jobs and open the door to more opportunity for the Cuban people.

As president of the United States, I’ve called on our Congress to lift the embargo.

(APPLAUSE)

It is an outdated burden on the Cuban people. It’s a burden on the Americans who want to work and do business or invest here in Cuba. It’s time to lift the embargo. But, even if we lifted the embargo tomorrow, Cubans would not realize their potential without continued change here in Cuba.

(APPLAUSE)

It should be easier to open a business here in Cuba. A worker should be able to get a job directly with companies who invest here in Cuba. Two currencies shouldn’t separate the type of salaries that Cubans can earn. The Internet should be available across the island so that Cubans can connect to the wider world and to one of the greatest engines of growth in human history.

(APPLAUSE)

There’s no limitation from the United States on the ability of Cuba to take these steps. It’s up to you. I can tell you as a friend that sustainable prosperity in the 21st century depends on education, health care, and environmental protection. But it also depends on the free and open exchange of ideas. If you can’t access information online, if you cannot be exposed to different points of view, you will not reach your full potential.

OBAMA: And over time, the youth will lose hope. I know these issues are sensitive, especially coming from an American president. Before 1959, some Americans saw Cuba as something to exploit: ignored poverty, enabled corruption. And since 1959, we’ve been shadow boxers in this battle of geo-politics and personalities.

I know the history, but I refuse to be trapped by it.

(APPLAUSE)

I’ve made it clear that the United States has neither the capacity nor the intention to impose change on Cuba. What changes come will depend upon the Cuban people.

We will not impose our political or economic system on you. We recognize that every country, every people must chart its own course and shape its own model. But having removed the shadow of history from our relationship, I must speak honestly about the things that I believe, the things that we as Americans believe.

As Marti said, “Liberty is the right of every man to be honest, to think and to speak without hypocrisy.” So, let me tell you what I believe. I can’t force you to agree. But you should know what I think.

I believe that every person should be equal you should under the law.

(APPLAUSE)

Every child deserves the dignity that comes with education, health care and food on the table, and a roof over their heads.

(APPLAUSE)

I believe citizens should be free to speak their mind without fear.

(APPLAUSE)

To organize and to criticize their government and to protest peacefully, and that the rule of law should not include arbitrary detentions of people who exercise those rights.

(APPLAUSE)

I believe that every person should have the freedom to practice their faiths peacefully and publicly.

(APPLAUSE)

And yes, I believe voters should be able to choose their governments in free and democratic elections.

(APPLAUSE)

Not everybody agrees with me on this, not everybody agrees with the American people on this. But I believe those human rights are universal.

(APPLAUSE)

I believe they are the rights of the American people, the Cuban people, and people around the world.

Now, there’s no secret that our governments disagree on many of these issues. I’ve had frank conversations with President Castro. For many years he’s pointed out the flaws in the American system. Economic inequality, the death penalty, racial discrimination, wars abroad.

That’s just a sample. He has a much longer list.

(LAUGHTER)

But here’s what the Cuban people need to understand. I welcome this open debate and dialogue. It’s good. It’s healthy. I’m not afraid of it. We do have too much money in American politics, but in America, it’s still possible for somebody like me, a child who was raised by single mom, a child of mixed race who did not have a lot of money to pursue and achieve the highest office in the land.

(APPLAUSE)

That’s what’s possible in America.

We have do have challenges with racial bias in our communities and criminal justice system and our society, the legacy of slavery and segregation. But the fact that we have open debates within America’s own democracy is what allows us to get better.

OBAMA: In 1959, the year that my father moved to America, it was illegal for him to marry my mother, who was white, in many American states. When I first started school, we were still struggling to desegregate schools across the American South.

But people organized. They protested. They debated these issues, they challenged government officials. And because of those protests and because of those debates and because of popular mobilization, I’m able to stand here today as an African American and as president of the United States. That was because of the freedoms that were afforded in the United States, that we were able to bring about change.

I’m not saying this is easy. There’s still enormous problems in our society. But democracy is the way that we solve them. That’s how we got health care for more of our people. That’s how we made enormous gains in women’s rights and gay rights. It’s how we addressed the inequality that concentrates so much wealth at the top of our society, because workers can organize and ordinary people have a voice. American democracy has given OUR people the opportunity to pursue their dreams and enjoy a high standard of living.

(APPLAUSE)

Now, there’s still some tough fights. It isn’t always pretty, the process of democracy. It’s often frustrating. You can see that in the election going on back home. But just stop and consider this fact about the American campaign that’s taking place right now.

You had two Cuban Americans in the Republican party running against the legacy of a Black man who was president while arguing that they’re the best person to beat the Democratic nominee, who will either be a woman or a democracy socialist.

Who would have believed that back in 1959? that’s a measure of our progress as a democracy.

(APPLAUSE)

So here’s my message to the Cuban government and the Cuban people. The ideals that are the starting point for every revolution: America’s revolution, Cuba’s revolution, the liberation movements around the world. Those ideals find their truest expression, I believe, in democracy. Not because American democracy is perfect, but precisely because we’re not. And we, like every country, need the space that democracy gives us to change. It gives individuals the capacity to be catalysts, to think in new ways and to reimagine how our society should be and to make them better. And there’s already an evolution taking place inside of Cuba, a generational change.

Many suggested that I come here and ask the people of Cuba to tear something down. But I’m appealing to the young people of Cuba who will lift something up, build something new.

(APPLAUSE)

(SPEAKING IN SPANISH)

(APPLAUSE)

And to President Castro, who I appreciate being here today. I want you to know, I believe my visit here demonstrates that you do not need to fear a threat from the United States. And given your commitment to Cuba’s sovereignty and self-determination, I’m also confident that you need not fear the different voices of the Cuban people and their capacity to speak and assemble and vote for their leaders.

OBAMA: In fact, I am hopeful for the future, because I trust that the Cuban people will make the right decisions.

And as you do, I’m also confident that Cuba can continue to play a important role in the hemisphere and around the globe. And my hope is, is that you can do so as a partner with the United States. We’ve played very different roles in the world. But no one should deny the service that thousands of Cuban doctors have delivered for the poor and suffering.

(APPLAUSE)

Last year, American health care workers and the U.S. military worked side by side with Cubans to save lives and stamp out Ebola in West Africa. I believe we should continue that kind of cooperation in other countries.

We’ve been on the different side of so many conflicts in the Americas, but today, Americans and Cubans are sitting together at the negotiating table and we are helping the Colombian people resolve the civil war that has dragged on for decades.

(APPLAUSE)

That kind of cooperation is good for everybody. It gives everyone in this hemisphere hope.

We took different journeys to our support for the people of South Africa in ending Apartheid, but President Castro and I could both be there in Johannesburg to pay tribute to the legacy of the great Nelson Mandela.

(APPLAUSE)

And in examining his life and his words, I’m sure we both realized we have more work to do to promote equality in our own countries, to reduce discrimination based on race in our own countries.

And in Cuba, we want our engagement to help lift up the Cubans who are of African-American descent, who have proven there’s nothing they cannot achieve when given the chance.

(APPLAUSE)

We’ve been a part of different blocks of nations in the hemisphere, and we will continue to have profound differences about how to promote peace, security, opportunity, and human rights, but as we normalize our relations, I believe it can help foster a greater sense of unity in the Americas, (SPEAKING SPANISH).

(APPLAUSE)

From the beginning of my time in office, I’ve urged the people of the Americas who leave behind the ideological battles of the past. We are in a new era. I know that many of the issues that I’ve talked about lack the drama of the past, and I know that part of Cuba’s identity is its pride in being a small island nation that could stand up for its rights and shake the world.

But I also know that Cuba will always stand out because of the talent, hard work, and pride of the Cuban people. That’s your strength.

(APPLAUSE)

Cuba doesn’t have to be defined by being against the United States any more than the United States should be defined by being against Cuba.

And I’m hopeful for the future, because of the reconciliation that’s taking place among the Cuban people. You know, I know that for some Cubans on the island, there may be a sense that those who left somehow supported the old order in Cuba.

OBAMA: I’m sure there’s a narrative that lingers here, which suggests that Cuban exiles ignored the problems of pre-revolutionary Cuba and rejected the struggle to build a new future.

But I can tell you today that so many Cuban exiles carry a memory of painful and sometimes violent separation. They love Cuba. A part of them still considers this their true home. That’s why their passion is so strong, and that’s why their heartache is so great.

And for the Cuban American community that I’ve come to know and respect, this is not just about politics. This is about family, the memory of a home that was lost, the desire to rebuild a broken bond, the hope for a better future, the hope for return and reconciliation.

For all of the politics, people are people, and Cubans are Cubans. And I’ve come here, I’ve traveled this distance on a bridge that was built by Cubans on both sides of the Florida straits.

I first got to know the talent and passion of the Cuban people in America. And I know how they have suffered more than the pain of exile. They also know what it’s like to be an outsider and to struggle, and to work harder to make sure that their children can reach higher in America.

So the reconciliation of the Cuban people, the children and grandchildren of revolution and the children and grandchildren of exile, that’s fundamental to Cuba’s future.

(APPLAUSE)

You see it in Gloria Gonzales, who travelled here in 2013 after 62 years of separation and was met by her sister, Llorca. “You recognized me, but I didn’t recognize you,” Gloria said after she embraced her sibling. Imagine that after 61 years.

You see it in Melinda Lopez, who came to her family’s old home. And as she was walking the streets, an elderly woman recognized her as her mother’s daughter and began to cry. She took her into her home and showed her a pile of photos that included Melinda’s baby picture, which her mother had sent 50 years ago.

Melinda later said, “So many of us are now getting so much back.” You see it in Christian Miguel (inaudible), a young man who became the first of his family to travel here after 50 years. And meeting relatives for the first time, he said, “I realize that family is family no matter the distance between us.” Sometimes, the most important changes start in small places. The tides of history can leave people in conflict, and exile and poverty. It takes time for those circumstances to change, but the recognition of a common humanity, the reconciliation of people bound by blood and a belief in one another, that’s where progress begins. Understanding, and listening and forgiveness.

OBAMA: And if the Cuban people face the future together, it will be more likely that the young people of today will be able to live with dignity and achieve their dreams right here in Cuba.

The history of the United States and Cuba encompass revolution and conflict, struggle and sacrifice, retribution and now reconciliation. It is time now for us to leave the past behind. It is time for us to look forward to the future together.

(SPEAKING IN SPANISH) And it won’t be easy and there will be setbacks. It will take time. But my time here in Cuba renews my hope and confidence in what the Cuban people will do. We can make this journey as friends and as neighbors and as family, together. Si se puede. Muchos gracias. Thank you.

 

(APPLAUSE)

Vida/Life

La Junta de Christina aprueba la política de protección de estudiantes indocumentados


En su reunión regular del 11 de abril la Junta Directiva del Distrito Escolar Christina aprobó la nueva política llamada “Protección del derecho de los estudiantes inmigrantes a la educación pública” por una votación de 4 a 2.


Christina Board Approves Policy on Protections for Undocumented Students

At its April 11 regular board meeting, the Christina School District Board of Education approved a new policy entitled “Protection of Undocumented Students’ Right to a Public Education” by a vote of 4-2.

Christina como "santuario" para niños indocumentados


El 14 de febrero, día de los enamorados, la junta del Distrito Escolar Cristina discutió y rechazó una propuesta para convertir el distrito en santuario para los niños indocumentados.


Christina as 'sanctuary' for undocumented kids

On February 14, the Cristina School District board discussed and rejected a proposal to turn the district into a sanctuary for undocumented children.

Perfile/Profile

Tienes que creer en tí mismo



Wilson Mercado fue uno de los jóvenes que hace 37 años recibió el premio “Tomorrow’s Latino Leaders Today”


You have to believe in yourself

Wilson Mercado was one of the young people who 37 years ago received the "Tomorrow's Latino Leaders Today" award

Opinión/Opinion

"La risa, buena para el cuerpo"


Cuando éramos niños, mi hermano OZ y yo siempre nos metíamos en problemas por nuestra risa.


“Laughter, It Does The Body Good”

Growing up, me and my brother Oz would always get in trouble because of our laughter.

Cultura/Culture

PBS retransmitirá LATIN MUSIC USA



Una celebración de la música Latina y su influencia en la música y cultura  estadounidense


PBS Welcomes Back LATIN MUSIC USA

A Celebration of the Latino Contribution to the American Songbook

La Cultura Hispana en Delaware/Hispanic Culture in Delaware

Una para los libros



Hoy es un día sin precedentes en la historia de los Estados Unidos.


One for the record books

Today marks an unprecedented day in American history.

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