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El proceso de deportación más rápido


Rachel Chason (The Washington Post)




Fue a la ICE para decirle a los agentes que había ingresado en la universidad. Ahora él y su hermano han sido deportados.

Dos hermanos de Gaithersburg fueron deportados a su nativo país El Salvador el miércoles en lo que su abogado dice que fue el proceso de deportación más rápido que jamás haya visto.

Lizandro Claros Saravia, de 19 años, y su hermano Diego, de 22 años, entraron ilegalmente en el país en 2009 y vivían en Gaithersburg.

Lizandro Claros Saravia, de 19 años, es un destacado jugador de fútbol que obtuvo una beca para jugar fútbol universitario en Carolina del Norte. Su hermano Diego, de 22 años, tomó clases extras para graduarse a tiempo en Quince Orchard High School y "tiene un corazón de oro", dijo un ex profesor.

Sin embargo, entraron ilegalmente en el país en 2009, y aunque inicialmente habían obtenido postergación de deportación, sus esfuerzos para renovar este aplazamiento le fueron negados repetidamente.

Los hermanos no tienen antecedentes penales y no habrían sido una prioridad de deportación por parte de la administración Obama, dijo Matthew Bourke, portavoz del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés).

La administración del presidente Trump, por el contrario, ha dejado claro que cualquier inmigrante indocumentado está sujeto a ser expulsado de este país. Y así, el mismo día en que la Casa Blanca aprobó una propuesta para reducir la inmigración legal a los Estados Unidos, los hermanos fueron enviados a San Salvador por avión.

Lizandro Claros Saravia jugó con Bethesda Soccer Club durante cuatro años, lo que le ayudó a obtener una beca para Louisburg College en Carolina del Norte.

"Estos chicos no hicieron nada malo, pero ese baremo es demasiado bajo. Estos chicos sobresalieron", dijo Heather Bradley, quien fue la maestra de Inglés como Segunda Lengua de Diego en Quince Orchard y trabajó con Lizandro en la revista literaria.

El entrenador de fútbol de Lizandro dijo que se suponía que él debía marcharse el miércoles para comenzar las prácticas de pretemporada en el programa de dos años de  Louisburg College.

El viernes, los agentes de ICE detuvieron a los hermanos en Baltimore después de un registro regular. Lizandro Claros Saravia dijo a los agentes que planeaba asistir a la universidad con una beca, dijo Nick Katz, gerente senior de servicios legales de CASA de Maryland, quien representa a la pareja.

"Los agentes de ICE me dijeron que estaban deportando a los chicos porque Lizandro ingresó a la universidad, y eso demuestra que tenían intención de permanecer en los Estados Unidos", dijo Katz.

Bourke dijo que así no es como ICE lleva a cabo acciones de cumplimiento.

"En 2012 un juez de inmigración emitió una orden final de deportación. Es por eso que fueron deportados", dijo Bourke. A los hermanos se les concedió una suspensión de deportación en 2013, pero las solicitudes posteriores de renovación fueron denegadas.

Bourke dijo que las decisiones sobre casos individuales (incluyendo el momento en el cual se efectúan las deportaciones) se hacen "caso por caso, lo que significa que pueden hacerse de manera diferente". Muchos partidarios de Trump han aplaudido el aumento en las deportaciones, diciendo que nadie que está en este país ilegalmente tiene derecho a quedarse.

En El Salvador, los hermanos debían haber sido recibidos por dos tías y tres abuelos. Pero su familia aquí (incluyendo a sus padres, su hermano mayor Jonatán, y su hermana Fátima) están preocupados por la violencia que podrían enfrentar allí.

El Salvador fue nombrado capital del asesinato del hemisferio en 2016.

"Ellos han separado a mi familia", dijo la madre de Lizandro y de Diego, Lucia Saravia, en una conferencia de prensa en las afueras de la sede de CASA el miércoles por la tarde. "Estábamos juntos, y estábamos muy contentos".

"Se supone que el sistema deporte a los criminales, y yo estoy de acuerdo con eso", dijo Jonathan, carpintero de 29 años. Pero mis hermanos no hicieron nada malo. Se les ha arrebatado su futuro”.

Legalmente, no hay nada más que CASA pueda hacer para ayudar a los hermanos, dijo Katz. Ser deportado significa que será mucho más difícil para los hermanos volver a entrar a los Estados Unidos legalmente, y el proceso probablemente tomará al menos 10 años, dijo Katz.

El selecto grupo Bethesda Soccer Club, donde Lizandro jugó durante los últimos cuatro años, está planeando una recaudación de fondos para ayudar a los hermanos a instalarse en El Salvador.

"Todos estamos disgustados por el gobierno", dijo Matt Di Rosa, amigo y compañero de equipo de Lizandro, quien se graduó de Wilson High School en Northwest Washington esta primavera y jugará para la Universidad de Maryland en el otoño. "Vamos a seguir luchando y tratar de ayudar a Lizandro, incluso si él no está aquí."

El lunes por la noche, los miembros del equipo se reunieron fuera del Departamento de Seguridad Nacional para protestar por los arrestos de los hermanos.

CASA de Maryland había planeado una protesta frente a la sede del ICE para el jueves. En cambio, dijeron, están organizando una marcha hacia la Casa Blanca el 15 de agosto.

El senador Chris Van Hollen (D-Md.) dijo que su oficina había estado trabajando para asegurar la liberación de los hermanos Claros Saravia y que estaba "muy molesto" al enterarse de su deportación.

 

"Vergüenza debería darle al Presidente Trump por separar a familias inmigrantes trabajadoras", tuiteó el miércoles por la tarde. "Debemos centrarnos en el MS-13, no en ganadores de becas".




The fastest deportation process

He went to ICE to tell agents he had gotten into college. Now he and his brother have been deported.

Two brothers from Gaithersburg were deported to their native El Salvador on Wednesday in what their attorney says was the fastest deportation process he has ever seen.

Lizandro Claros Saravia, 19, and his brother Diego, 22, entered the country illegally in 2009 and lived in Gaithersburg.

Lizandro Claros Saravia, 19, is a standout soccer player who had secured a scholarship to play college soccer in North Carolina. His brother, Diego, 22, took extra classes to graduate from Quince Orchard High School on time and “has a heart of gold,” a former teacher said.

They entered the country illegally in 2009, however, and although they initially won reprieves from deportation, their efforts to renew those stays were repeatedly denied.

The brothers have no criminal records and would not have been a priority for deportation by the Obama administration, said Matthew Bourke, a spokesman for Immigration and Customs Enforcement.

President Trump’s administration, in contrast, has made clear that any undocumented immigrant is subject to being expelled from this country. And so, on the same day that the White House endorsed a proposal to curtail legal immigration to the United States, the brothers were put on a plane to San Salvador.

Lizandro Claros Saravia played with Bethesda Soccer Club for four years, which helped him earn a scholarship to Louisburg College in North Carolina.

“These kids did nothing wrong — but that is too low a bar. These kids excelled,” said Heather Bradley, who taught Diego’s English as a Second Language class at Quince Orchard and worked with Lizandro on the literary magazine.

Lizandro’s soccer coach said he was supposed to leave Wednesday to begin preseason practices at the two-year Louisburg College.

On Friday, the brothers were detained by ICE agents in Baltimore after a regular check-in. Lizandro Claros Saravia told the agents that he was planning to attend college on a scholarship, said Nick Katz, senior manager of legal services at CASA de Maryland, who is representing the pair.

“The ICE agents told me they were deporting the kids because Lizandro got into college, and that showed they intended to stay in the U.S.,” Katz said.

Bourke said that is not how ICE conducts enforcement actions.

“They were issued a final order of removal by an immigration judge in 2012. That’s why they were removed,” Bourke said. The brothers were granted a stay of removal in 2013, but subsequent applications for stays were denied.

Bourke said decisions about individual cases — including the timing of deportations — are made “on a case-by-case basis, meaning they can be done differently.” Many Trump supporters have applauded the increase in deportations, saying no one in this country illegally has the right to stay.

In El Salvador, the brothers were to be met by two aunts and three grandparents. But their family here — including their parents; their older brother, Jonathan; and their sister, Fatima — is worried about the violence they could face there.

El Salvador was named the hemisphere’s murder capital in 2016.

“They have separated my family,” Lizandro and Diego’s mother, Lucia Saravia, said at a news conference outside CASA’s headquarters Wednesday afternoon. “We were together, and we were very happy.”

“The system is supposed to deport criminals — I am fine with that,” said Jonathan, 29, a carpenter. “But my brothers did nothing wrong. They’ve had their futures taken from them.”

Legally, there is not anything else CASA can do to help the brothers, Katz said. Being deported means it’ll be much harder for the brothers to reenter the United States legally, and the process will probably take at least 10 years, Katz said.

The elite Bethesda Soccer Club, where Lizandro played for the past four years, is planning a fundraiser to help the brothers get settled in El Salvador.

“We’re all disgusted by the government,” said Matt Di Rosa, ¬Lizandro’s friend and teammate, who graduated from Wilson High School in Northwest Washington this spring and will play for the University of Maryland in the fall. “We’re going to keep pushing and try to help Lizandro even if he is not here.”

On Monday evening, members of the team rallied outside the Department of Homeland Security to protest the brothers’ arrests.

CASA de Maryland had planned a protest in front of ICE headquarters on Thursday. Instead, they said, they are organizing a march to the White House on Aug. 15.

Sen. Chris Van Hollen (D-Md.) said his office had been working to secure the release of the Claros Saravia brothers and that he was “very upset” to hear about their deportation.

“Shame on President Trump for tearing apart hardworking immigrant families,” he tweeted Wednesday evening. “We should be focused on MS-13, not scholarship winners.”

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