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Una de Cien y sus Cien Millas


Valentina Pilonieta-Vera

Adriana Cazorla nunca deja su sonrisa. Adriana Cazorla never stops smiling.




Caminante Adriana Cazorla nos cuenta su historia y motivación para formar parte de Cien Mujeres Cien Millas por la inmigración.

El 15 de septiembre a las 10 de la mañana, Adriana Cazorla partió del Centro de Detención de la Oficina de Inmigración y Aduanas en el condado de York hacia la ciudad de Washington con noventa y nueve otras mujeres buscando llamar la atención del Papa Francisco acerca de la política de inmigración  de los Estados Unidos. Adriana, madre de dos de 40 años, nos cuenta su historia y su motivación de caminar por los inmigrantes:

Cuéntame de ti ¿quién es Adriana?

“Vivo en el Estado de Washington, yo vine aquí a los Estados Unidos en el 95. Soy mexicana del estado de Michoacán, ahí nací, ahí me crie, tengo 40 años. Soy una persona que trabaja en la limpieza, soy voluntaria con la YWCA ayudando a personas de violencia doméstica, porque yo fui víctima de violencia doméstica. Soy voluntaria en la policía de la ciudad de Vancouver, trabajo con OneAmerican una organización libre de odio en el estado de Washington, juego futbol, hago pasteles, hago muchas cosas, me gusta bailar [ríe].”

“Me detuvieron porque mi ex esposo me echo a inmigración y yo tenía un cargo de terrorismo y me iban a deportar. Yo no quería que me deportaran porque en ese momento yo estaba separándome de mi ex-esposo y el quería que a mí me deportaran para quedarse con mis dos hijos. Así que decidí no presentarme en la corte, me dieron una orden de deportación,  entonces tuve que dejar a mis hijos para poderme esconder. Me escondí por cinco años, a mi hija la dejé con un año y medio, y la volví a ver cuándo ya tenía seis años.”

Después de rogarle a su exmarido que la dejara ver a sus hijos, Adriana logró hacer contacto con ellos. Sin embargo, la continuación del mal trato por parte de este hombre la llevó a reportarlo en la policía, lo que terminó en su detención por la inmigración.

“Al día siguiente llegó inmigración a mi trabajo, me detuvieron por 4 meses. Luchaba muchísimo para no quedarme ahí, porque ellos querían deportarme, pero como me prepare antes de que me agarraran no me sacaron. El abogado me dijo que si quería pelear mi caso pasaría años detenida, o que si quería firmar la orden para salirme del país, y yo decidí pelear.”

Adriana explica que había un cargo de terrorismo en su contra y por eso inmigración estaba determinada a deportarla. Cuenta que ella cruzó la frontera ilegalmente cerca de la fecha del atentado contra las torres gemelas y por esto a ella, y miles de otras personas que cruzaron en esa época, se les puso un cargo de terrorismo en su record.

“El tiempo que estuve ahí fue bien difícil, me pusieron un uniforme rojo que significa persona peligrosa, entonces yo era la única con ese uniforme. Ahí empezó la discriminación, inclusive con las mismas personas encarceladas porque me tenían miedo. Mi trabajo fue de hacerles creer que no soy terrorista. Lo mismos oficiales me trataban mal, tenía que comer comida echada a perder, no tenía pensión medica, no me daban toallas sanitarias, muchas cosas que sentí discriminación.”

“Gracias a que estuvimos luchando, informándonos y no dejando que inmigración me dejara firmar, porque me obligaban a firmar, agarraban mi mano, me castigaban me torturaban para que firmara, y yo me rehusé. Eso es lo que me salvó de no ser deportada. Cuando yo salí tuve que ir a la corte para ir a pelear por mis hijos. No los vi hasta seis meses después de que salí del centro de detención. Cuando el juez escucho mi historia, inmediatamente me dio a mis hijos, y me dijo ‘perdóname yo no sabía tu historia, te entrego a tus hijos’. Esta historia me inspira a ayudar a otras personas. Si no sigues luchando, si no te preparas, vas a perder tu caso difícil.”

¿Qué te motivó a formar parte de esta jornada?

“Lo que me motivó a hacer esto es para ayudar a muchas personas que tienen miedo, y que se sienten impotentes de que no pueden decir lo que sienten, lo que necesitan. Y basado en mi propia historia, yo estuve pasando por toda esa situación: que me llevó inmigración, de que estuve en violencia doméstica y de que no había tanta ayuda. Entonces esa fue mi motivación de ayudar a la gente de decirles que hay mucha ayuda, que tenemos que unirnos para ayudar a otras personas.”

“Otra motivación son mis hijos, de todo lo que he pasado ellos son los que más han sufrido, mi motivación es hacer que ellos se sientan orgullosos de lo que yo hago, que sepan que tengo que dar la mano, que tenemos que ayudarnos para salir adelante [llora].”

“Mis amigas han pasado por situaciones difíciles: violencia doméstica, deportaciones, una que otra familia que me ha tocado ayudar a sus hijos porque están en centros de detención. Alguien tiene que ayudar, y yo puedo hacerlo; tenemos que hacer lo que sabemos hacer.”

¿Qué esperas conseguir?

“Pues bueno, lo que busco es llamar la atención de toda la gente que no pierda la esperanza. Estamos luchando bastante, que no tengan miedo de hablar, que no tengan miedo de decir aquí estoy, yo necesito que me escuchen, yo necesito salir de las sombras, porque mucha gente piensa que no pueden hacer nada, pero si pueden. Y mucha gente piensa que están solos, que nadie los va ayudar, así que quiero llamar la atención de la gente y que tengan esperanza.”

¿Has logrado inspirar a otras personas?

“He logrado inspirar a muchas personas, yo soy de las personas que toca puertas, a cualquier persona que me toca platicar o conocerla siempre le platico que hay esto por hacer. Es muy bonito ayudar, conocer estas historias, conocer que eres capaz de ayudar y motivar a esa gente. Conoces a otras gentes a sus culturas y sus historias, y eso motiva. Porque dicen, ‘si ella Adriana, que es una que limpia pisos y que lava baños lo puede hacer, ¿por qué yo no lo puedo hacer? Mira donde ha llegado Adriana con hablar, simplemente decir lo que siente. Pues yo también lo puedo hacer´. Eso es lo que me inspira a inspirar a otras gentes.”

¿Qué les quisieras decir a las personas que solo por el hecho de ser inmigrantes son criminalizados?

“Pues yo les quiero decir de que no se crean culpables, que luchen, no se dejen vencer, si no son culpables no va a ser fácil demostrarlo, pero no es imposible. Tienen que seguir luchando por salir de donde están, no cometieron un crimen, simplemente trataron de buscar una vida mejor para ellos y para sus familias y eso no es un crimen. Yo tuve cargos de terrorismo, es algo grave, un delito difícil de tener, y yo lo logré. Una persona insignificante que no conoces de leyes, no conoce de nada, yo pude salir después de la negatividad de los demás. Sigan tocando puertas hasta que alguien las abra.”

Después de su viaje a Washington DC, Adriana espera regresar a su vida normal. Entre sus partidos de futbol y sus deliciosos pasteles, esta heroína caminante seguirá corriendo la voz y ayudando porque “si hay que seguir caminando pues hay que seguir caminando, si hay que seguir llorando hay que seguir llorando por nuestra gente, hay que seguir tocando puertas, llamando la atención: eso es lo que sigue”.

 




One in a Hundred and Her Hundred Miles

Hundred Women Hundren Mile walker Adriana Cazorla tells us her story and motivation to walk for immigration.

 

On September 15th at 10 a.m. in the morning, Adriana Cazorla left from the Immigration Detention Center in York County towards Washington DC along with ninety nine other women who seek to call Pope Francisco’s attention regarding US immigration policies. Adriana, 40 year old mother of two, tells us her story and her motivation to walk for immigration:

Tell me about yourself, who is Adriana?

“I live in Washington State, I came to the US in ‘95. I am a Mexican from the state of Michoacán, I was born and raised there, and I am 40 years old.  I work in the cleaning service, I’m a volunteer at the YWCA helping domestic violence victims, because I was a victim of domestic violence. I am a volunteer at the Vancouver police department. I work for OneAmerican a free-from-hate organization based in Washington State, I play soccer, make cakes, I do a lot, I like dancing [laughs]”.

“I was caught because my ex-husband called immigration on me, and I had a terrorism charge, I was going to be deported. I didn´t want to be deported, because at that time I was splitting up with my ex and he wanted me deported so that he could keep our two children. So I decided not to show up in court, I was given a deportation order, so I left my children and went into hiding. I hid for five years, I left my daughter when she was one and half years old and saw her again when she was six.”

After begging her husband to allow her to see her children, Adriana was able to see them. However, his continuing mistreatment led her to go, once more, to the police which ultimately ended up in her detention.

“The day after immigration showed up at my job, they detained me for 4 months. I fought hard not to stay there, they wanted to send me back, but since I prepared myself before they caught me, I was able to fight back. My lawyer asked whether I wanted to fight my case, which would take years, or if I wanted to sign the deportation order and leave the country, and I decided to fight.”

Adriana explains that because she had a terrorism charge, immigration was determined to deport her.  She tells us that since she crossed the border illegally in the months leading up to the World Trade Center attacks her, and thousands of others who crossed at that time, were given a terrorism charge.

“The time I was in there was really hard, they gave me a red uniform which meant that I was a dangerous person, I was the only one with that uniform. That’s when the discrimination began, even with other inmates who feared me. My job was to make them believe that I was no terrorist. Even the officers mistreated me, they gave me rotten food, I had no medical care, they refused to give me sanitary towels; I felt discriminated in many ways.”

“Thanks to the fact that I was fighting back, reading and not allowing them make me sign, because they forced me to sign, they would grab my hand, they punished me and tortured me to sign, but I refused. That’s what saved me from being sent back. When I got out I had to go to court to fight for my children. I couldn’t see them until after six months from my release. When the judge heard my story he immediately gave me my children and told me ‘forgive me I didn’t know your story, here are your children’. This story has inspired me to help others. If you don’t keep fighting, if you don’t prepare, you will lose your case.”

What motivated you to become part of this journey?

“What motivated me was to help those people who live in fear, and who feel powerless since they can’t speak up and say what they feel, what they need. Based on my own story: being taken by immigration, having been a victim of domestic violence, and not having help. This has been my motivation for helping others, to tell them that there is help and that we must unite to help each other”.

“Another motivation are my children, of all that has happen to me they have suffered the most. My motivation is to make them feel proud of me, to let them know that we must give a helping hand, that we have to help each other to move forward [cries]”.

“My friends have also been through rough patches: domestic violence, deportation; others I have helped because they are in detention centers. Someone has to help, and I can do it; we have to do what we know how to do.”

What do you hope to accomplish?

“Well I hope to gain attention, to let everyone know that they need not lose hope. We are fighting, don’t be afraid to speak up, don’t be afraid to say ‘I am here, I need to be heard, I need to leave the shadows.’ Many think they are on their own, that no one will help them, so I want to let them know that there is hope”.

Have you been able to inspire others?

“I have been able to inspire many, I am the type of person who knocks on doors, anyone I speak to I tell them about the things we have to do. It’s nice to help, to know others’ stories, to realize that you are capable of helping and motivating other people. You meet other people and their stories that motivates you. They say ‘if Adriana, a women who cleans floors and cleans bathrooms, can do it, why can’t I? Look where she has gone by speaking, by simply saying what she feels; well I can do it too’. That’s what inspires me to inspire others”.

What would you like to tell other people whom are criminalized for being immigrants?

“I would like to tell them not to believe they are guilty, to fight, to not give up, if they are not guilty it will not be easy to prove it, but it is not impossible. You have to keep fighting to come out of the situation you are in, you did not commit a crime, you simply tried to find a better life for yourself and for your family, that is not a crime. I had terrorism charges, a grave felony, and I made it. Me, an insignificant person who knows not the law, who does not know anything, I made it. Keep knocking on doors until someone opens them”.

After her journey, Adriana hopes to go back to her normal life. Between her soccer games and delicious cakes, this walking heroine will continue to speak and help because “if we must walk then we walk, if we must cry then we cry for our people, we must continue knocking on doors and call attention: that’s what follows”.

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