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Ver las imágenes de las protestas en Copenhague durante la reunión mundial del medio ambiente me llevaron de inmediato a Mayo del 68
Ver las imágenes de las protestas en Copenhague durante la reunión mundial del medio ambiente me llevaron de inmediato a Mayo del 68, cuando los jóvenes universitarios tomaron las calles de Paris y pusieron en jaque a un gobierno desbordado.
Claro que el mundo cambia y, ahora, quizás por el tipo de país que acogió la reunión, vimos filas de jóvenes con las manos esposadas a sus espaldas sentados en largas y simétricas colas en la calles. Los tiempos cambian, porque lo que vimos fue un gran número de jóvenes de casi todos los países del mundo hablando el mismo idioma: salvar el planeta.
Durante los últimos años se ha debatido mucho sobre el crecimiento económico, la calidad del ambiente y la pobreza, llegando a conclusiones bien diferentes según el punto de vista de cada cual. Si bien se acepta que el crecimiento económico es indispensable para superar la pobreza, también vemos que la calidad del ambiente decae cuando aplicamos el patrón de desarrollo económico de explotación de las fuentes naturales de producción de energía.
Las consecuencias del deterioro ambiental acentúan la pobreza, porque las personas de menos ingresos tienen menos capacidad de enfrentar los costos de los impactos socio ambientales directos e indirectos, tales como epidemias, desastres, desnutrición, atención médica, capacitación, derechos sobre la tierra, etc. con lo que sellan su destino.
Hoy en día lo que se discute en Copenhagen es un asunto de dinero, billones de dólares están por ser distribuidos en diferentes países para contrarrestar el impacto del calentamiento global. 120 delegados deben acordar las medidas de las que depende el futuro del planeta y poner de acuerdo (y responsabilizar) a países industrializados y en vías de desarrollo en medio de negociaciones secretas que pocos comprenden por su gran complejidad y en la que cada país afectado expone, denuncia, reclama una compensación al impacto que el “desarrollo” ha tenido en su espacio geográfico.
Está claro que las conclusiones, si es que hay un acuerdo, se darán a última hora. El secretario de la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático, Yvo de Boer, ha usado un dicho en inglés: "Puedes llevar un caballo al agua pero no puedes hacer que beba. Aquí hemos traído a 192 caballos [los países de la negociación] pero no podemos hacer que beban".
Por lo pronto, les deseamos a todos una Feliz Navidad y un Prospero año nuevo y nos vemos de nuevamente el 15 de enero.
Editorial
Seeing the images of the protests in Copenhagen during the World Meeting for the Environment took me immediately to May of 68
Seeing the images of the protests in Copenhagen during the World Meeting for the Environment took me immediately to May of 68, when the young University students took the streets of Paris and placed an overwhelmed government in the hot spot.
Of course, the World changes and now, maybe because of the type of country that organized the meeting, we saw rows of young people with their hands handcuffed at their backs sitting in long and symmetrical lines on the streets. The times change, because what we saw was a great number of young people from almost all the countries in the World speaking the same language: Save the planet.
Over the past years there has been much debate over the economic growth, the environmental quality and poverty, reaching very different conclusions depending on each one’s point of view. While it is accepted that economic growth is vital to overcome poverty, we also see that environmental quality falls into decay when we apply the economic development pattern of exploitation of the natural resources of energy production.
The consequences of environmental deterioration increase poverty because people with less income have less ability of facing the costs of direct and indirect social and environmental impacts, such as epidemics, disasters, malnutrition, medical attention, education, rights over the land, etc. with which they seal their destiny.
Today what they are discussing in Copenhagen is a matter of money, billions of dollars are ready to be distributed in different countries to counteract the impact of global warming. 120 delegates must agree on the measures on which the future of the planet depends; they must also get the industrial countries and those under development to agree (and to take responsibility) in the midst of secret negotiations that few understand because of their great complexity and in which each affected country exposes, condemns, claims a compensation to the impact that ‘development’ has had on its geographic space.
It is clear that the conclusions, if their should be an agreement, will be given at the last minute. The Secretary of the Convention of the United Nations for Climate Change, Yvo de Boer, has used a saying in English: "You can take the horse to the water but you cannot make it drink. Here we have brought 192 horses [the countries in the negotiation] but we cannot make them drink."
So, in the meantime, we wish all of you a Merry Christmas and a Happy New Year and we will see each other again on January 15th.