Editorial
Como bien dice la sabiduría popular, las palabras se las lleva el viento que se complementa con las sabias palabras del libro sagrado, por sus obras lo conocerás. Eso es exactamente lo que me viene a la mente al leer el aburrido, exagerado y mediocre discurso de 20 minutos que el presidente le largo a la nación el pasado 17 de diciembre. Palabras apresuradas, pocos hechos…a las que se suman mas promesas que recuerdan a los dictadorzuelos de segunda.
Los últimos meses han sido sumamente difíciles para la comunidad inmigrante de los Estados Unidos, que con razón se siente perseguida con una fuerza inusitada y además sombría ya que la nueva modalidad implica el uso del anonimato por parte de los agentes del estado, el funcionario enmascarado fuertemente armado que toca la puerta de una familia trabajadora no es algo alentador en ninguna parte. ¿Me pregunto qué consecuencias tendrán estas acciones en los nuevos americanos que están creciendo en esta comunidad? Acaso respetarán a los miembros de las fuerzas del orden como usualmente estábamos acostumbrados, viendo en el policía a un amigo, un defensor, un vecino solidario y no como un enmascarado delincuente que abusa de su fuerza para seguir una política que le han impuesto. Esto traerá consecuencias, no queda duda alguna.
Pero estamos en tiempo de reconciliación, de amor, de navidad y por esto hacemos un llamado a la paz en todos los sentidos, ya que nos hace falta un poco de tranquilidad para disfrutar del espíritu de la navidad.
Ya han pasado 20 años largos en los que hemos visto muchas y muy variadas cosas, pero, si hay algo que sigue en pie y nos nutre con fuerza es el sentido de comunidad que se respira en nuestro estado. Ha sido una gran lección de vida el ver el tránsito de miembros de nuestra comunidad hacia nuevas etapas, creativas, productivas de sus vidas. Esto nos llena de gran emoción, sobre todo cuando hojeamos las páginas de nuestras pasadas ediciones y surgen rostros que nos iluminan los recuerdos. Nos alegra haber puesto a la vista de todos los logros de nuestra gente.
Y como lo que queda escrito permanece, quisiera dejar constancia escrita de mi agradecimiento por todo el apoyo, consejos y enmiendas que muchos han compartido con nosotros, hemos sentido un gran amor que nos ha sostenido sobre todo en los tiempos duros que hemos vivido juntos.
Tenemos en nuestro corazón una gran deuda con nuestros lectores, colaboradores e instituciones y empresas que año tras año han confiado en nosotros.
A todos muchas, muchas gracias y les deseamos una feliz navidad y un próspero año nuevo, de parte de nuestra familia y todos los que trabajan con nosotros. Nos vemos de nuevo en el 2026.
Editorial
As popular wisdom says, words are carried away by the wind that is complemented by the wise words of the sacred book, by its works you will know it. That’s exactly what comes to mind when I read the boring, exaggerated, mediocre 20-minute speech the president gave to the nation on December 17. Hasty words, few deeds… to which are added more promises reminiscent of second-class dictators.
The last few months have been extremely difficult for the immigrant community in the United States, which rightly feels persecuted with unusual force and also grim since the new modality involves the use of anonymity by state agents, the heavily armed masked official knocking on the door of a working family is not encouraging anywhere. I wonder what consequences these actions will have on the new Americans who are growing up in this community? Perhaps they will respect the members of the forces of order as we were usually accustomed to, seeing in the policeman a friend, a defender, a supportive neighbor and not as a masked criminal who abuses his force to follow a policy that has been imposed on him. This will have consequences, there is no doubt about it.
But we are in a time of reconciliation, of love, of Christmas and for this reason we call for peace in every way, since we need a little tranquility to enjoy the spirit of Christmas.
It has been 20 long years in which we have seen many and varied things, but if there is something that is still standing and nourishes us strongly, it is the sense of community that is breathed in our state. It has been a great life lesson to see the transition of members of our community to new, creative, productive stages of their lives. This fills us with great emotion, especially when we leaf through the pages of our past editions and faces emerge that illuminate our memories. We are happy to have put on display all the achievements of our people.
And since what is written remains, I would like to put on record my gratitude for all the support, advice and amendments that many have shared with us, we have felt a great love that has sustained us especially in the hard times we have lived together.
We owe a great debt to our readers, collaborators and institutions and companies that year after year have trusted us.
Thank you all very, very much and we wish you a Merry Christmas and a Happy New Year, from our family and everyone who works with us. See you again in 2026.
